La Rioja

VISIÓN DE CONJUNTO

Para ver claro lo que nos separa debemos remontarnos al pasado. Por eso hay que mirar atrás sin ira, aunque nunca haya que verlos irse sin demasiada nostalgia. Hemos heredado un barullo y estamos dispuestos a rectificar el pasado, cosa solo posible con el perdón o con el alzhéimer. Ahora resulta que la posverdad también era mentira. El llamado 'caso Gürtel' redescubre cosas descubiertas hace tiempo, cuando había más empresarios ilegales que empresas. El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, admite que las instituciones cometieron «graves errores de previsión», pero los perjudicados no admitimos que tenemos que pagarlas. Que cada palo aguante su vela, que no es justo que todos los palos caigan sobre las mismas costillas. Ya sabemos que no es fácil acertar siempre, pero no es menos dificultoso todavía no acertar nunca.

¿Desde cuándo no se cometen grandes aciertos de previsión? La memoria amarga de nosotros es la más feliz, ya que se complace en echarle todas las culpas a los inquilinos que habitaron la casa y la dejaron vacía. El futuro de todos es que nos llamen antepasados, pero los días de ayer regresan. A veces se congregan en las puertas del congreso del PP, donde los empresarios procesados en Valencia confirman pagos ilegales, para distinguirlos de los legales, que fueron todos los que acertaron a eludir la legalidad. Algunos, los menos, o los más desavisados, urden sus disculpas. ¡Ah, si hubiéramos sabido que el porvenir era esto! La investigación a los Pujol se mezcla con la de los empresarios valencianos. Todos son sospechosos, incluidos los que nunca infundieron sospechas. La barca de España, entre las olas solas y sin velas desvelada, puede hundirse por el peso de los ladrones que ha llevado abordo. ¡Sálvese quien pueda! Que los que podían ya están salvados. Se agarraron a las tablas de la ley que no se hunden nunca. Hay muchas. Demasiadas.

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