La Rioja

Mas: «No queríamos desobedecer, sino plantar cara al Gobierno español»

Carles Puigdemont y Artur Mas, ayer, tras quedar visto para sentencia el juicio por el 9-N. :: m. pérez / efe
Carles Puigdemont y Artur Mas, ayer, tras quedar visto para sentencia el juicio por el 9-N. :: m. pérez / efe
  • El expresidente catalán se ve reforzado ante los suyos con el juicio del 9-N y se coloca en cabeza para ser candidato del PDeCat a las próximas elecciones

La causa penal por el 9-N contra Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau, acusados de desobediencia y prevaricación, quedó ayer vista para sentencia después de cinco jornadas de juicio. Los tres exmiembros de la Generalitat se enfrentan a penas de inhabilitación de nueve a diez años por haber celebrado el llamado proceso participativo, que sustituyó a la consulta original sobre la independencia de Cataluña, a pesar de que estaba suspendido por el Tribunal Constitucional.

En la última jornada del juicio, Mas utilizó su derecho a la última palabra para reiterar su inocencia, para declararse una vez más «máximo responsable político» de la votación y para asegurar que no se ha sentado en el banquillo por desobedecer al máximo intérprete de la Carta Magna, sino porque a su entender el 9-N fue un «éxito» y «no gustó nada a determinadas instancias del Estado». «No queríamos desobedecer, sino plantar cara al Gobierno español», afirmó.

Más tarde, a la conclusión de la vista, el expresidente de la Generalitat y las exconsejeras de Gobernación y Educación fueron recibidos por Carles Puigdemont en el Palau de la Generalitat. En rueda de prensa, Mas afirmó que volvería a actuar de la misma manera. Porque entiende que «no es culpable de cometer ningún delito» y considera que Cataluña debe sentirse «orgullosa» de una jornada que, dijo, «engrandeció la democracia».

El exjefe del Ejecutivo autonómico acusó al Gobierno de utilizar al Constitucional y a la Fiscalía para frenar el desafío soberanista, mostró su «pena» por la celebración del juicio y advirtió al Estado de que ha cometido un «enorme error». La tesis independentista sostiene que el juicio dará alas al proceso, no conseguirá asustar a los dirigentes secesionistas que preparan la «desconexión» e incrementará la base social que apoya la secesión.

Mártir

En clave interna, el proceso judicial del 9-N ha reforzado la figura de Mas, que se sitúa en la 'pole position' para encabezar la candidatura del PDeCAT en las próximas elecciones catalanas, previstas para después del hipotético referéndum de septiembre. Si es condenado, en unos meses, se convertirá en un mártir para el independentismo, pero si el tribunal lo absuelve, podrá sacar pecho por haberse enfrentado al Estado y haberle metido un gol, ya que habrá abierto una vía constitucional para la celebración de consultas.

El independentismo cree que el juicio tendrá consecuencias políticas, pero aun así, Puigdemont avisó al Gobierno de que todavía está a tiempo de «rectificar». «Estamos en tiempo de descuento», dijo, aunque instó a Rajoy a tener «coraje» y constituir una «mesa política» para abordar el pleito catalán.

El fiscal Emilio Sánchez Ulled, por su parte, reiteró la petición de condena para los tres acusados y repilcó, de modo inusual, algunas de las imputaciones del independentismo. Así reivindicó la independencia de la Fiscalía y negó haber recibido presiones del Gobierno de Mariano Rajoy.«Este juicio también es democracia -dijo, molesto-. Ya está bien». «Aquí no se juzga la voluntad popular, se juzga si hubo o no desacato y quiero expresar con tristeza -añadió- que lo que ha habido es ruptura de las reglas democráticas y de la convivencia»

En un largo informe de más de dos horas, el fiscal alegó que los tres acusados «articularon una estrategia de desafío abierto» a la supensión del Tribunal Constituciona y continuó con la actividad «de manera encubierta, dando la apariencia de que estaba en manos de voluntarios».

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