La Rioja

Cuarenta riojanos en busca de tregua

Pedro Sanz sonríe a María Dolores de Cospedal en la Caja Mágica de Madrid, sede del Congreso del Partido Popular. :: NEWPHOTOPRESS
Pedro Sanz sonríe a María Dolores de Cospedal en la Caja Mágica de Madrid, sede del Congreso del Partido Popular. :: NEWPHOTOPRESS
  • Gamarra, designada para presidir una ponencia, cree que su elección avala al PP riojano pero también es «un honor» personal

  • La delegación riojana vive su primer día de congreso en medio de su propia crisis

Madrid. Qué importa la Gürtel ayer condenada, qué más dan Federico Trillo o Rodrigo Rato, encabezando hoy tristemente la agenda informativa. Quién se acuerda de José María Aznar, el ausente, o del olvidado Francisco Álvarez Cascos. Hasta Mariano Rajoy deja fría, si se permite la metáfora desde la gélida sala de prensa de la Caja Mágica, a la delegación riojana desplazada a Madrid para el congreso nacional del PP: porque la reelección del actual líder, tan cantada, genera ese clima político de aguas mansas tan caro al presidente popular que no desata grandes emociones. Ni siquiera entre los suyos.

Lo que realmente inquieta a los 40 compromisarios que acompañan en Madrid a su líder Pedro Sanz es, precisamente, qué será de su partido en La Rioja cuando se supere este episodio de Madrid. Cuando llegue la hora de elegir entre mamá o papá, si no media un milagroso prodigio que liquide (aunque sea en apariencia) la belicosa crisis interna. Insólita en La Rioja, insólita también entre las delegaciones que este fin de semana encumbran a Rajoy como todopoderoso mandamás y que comparecen en el congreso del PP dotadas de una cohesión que en nada se parece al tempestuoso clima de los populares riojanos: repartidos por las butacas de la pista central, en grupitos que reflejan la facción en donde milita cada cual, todos miden cada gesto emanado desde la dirección del congreso, cuyos jerifaltes ocupan la presidencia según unos equilibrios que salvaguardan la equidistancia observada desde Génova para no inmiscuirse el conflicto riojano. Tanto Sanz como José Ignacio Ceniceros se sitúan en la misma fila, los dos detrás de Rajoy, así que de ahí resulta imposible conocer en quién tiene puestas sus complacencias el jefe máximo.

De modo que, al estilo de aquellos cronistas peritos en determinar cómo soplaban los vientos por el Kremlin en tiempos de la dictadura comunista, cualquier enviado especial a esta trinchera deberá anotar que además de ambos dirigentes, el PP riojano también se siente representado en la cúpula del congreso por la aspirante al trono regional, Cuca Gamarra, elegida para presidir una de las ponencias. ¿Un signo de los nuevos tiempos? La respuesta, este mismo sábado. Porque hoy se conocerá la formación del equipo que capitaneará Rajoy: si entre sus miembros figura algún riojano, el precario equilibrio mencionado saltará por los aires.

Mientras llega esa hora, los delfines de cada cual dejan que sus jefes sigan los dictados del protocolo y aplaudan cuando toca aplaudir (a la secretaria general, María Dolores Cospedal, especialmente: puesto en pie todo el aforo) y levanten las cartulinas amarillas donde pone cuando toque. Porque en realidad el escenario de este enfrentamiento se dilucida donde siempre: en los pasillos, con preferencia por los rincones más oscuros propicios para las transacciones y proclives para el fantasma a quien nadie nombra pero siempre acecha. El fantasma de la traición.

De momento, la jornada inaugural del congreso deparó una tregua al PP riojano. Ni la iniciativa de sus compañero vascos en busca de un blindaje a escala nacional que refuerce la diferencia foral inquieta a los populares de La Rioja, según su coordinador José Luis Pérez Pastor, estrella en alza que eclipsa la declinante figura del secretario general, Carlos Cuevas. Nadie se esfuerza mucho en disimular que la unidad nucleada antaño en torno a Sanz es ahora una entelequia. Y aunque Gamarra asegurase ayer que su elección para dirigir la ponencia congresual debe leerse como un refuerzo al PP riojano pero también como un «honor» al que son ajenos otros aspirantes, la frialdad detectada entre los dos sectores anuncia que este armisticio del primer día de congreso sirve para confirmar lo ya sabido: que las apariencias no engañan.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate