La Rioja

RESUMIR LAS CUENTAS

Los contables, que son incontables, quieren aclarar cuentas que están más oscuras que nunca. Cuando se vuelve la vista atrás, el peligro no es convertirse en estatuas salinas, sino quedarse bizcos. A estas alturas del partido, la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha asumido el dictamen del Consejo de Estado que señala la responsabilidad del Ministerio que ella ocupa actualmente por el llamado accidente del Yak-42, en el que murieron 62 militares españoles, que recibieron cristiana sepultura junto a algunas cabras y otros animales irracionales, compañeros nuestros en esta extraña aventura que llamamos vivir. Es lo que tiene el tiempo, que no solo es distancia, sino sentimiento, y por eso regresa aunque pasen los calendarios. Doña Dolores es ahora Lola de España y ha asumido que Defensa es responsable y desea un cambio de rumbo en el departamento. Aquella desgracia estuvo mal gestionada y los que todavía siguen de luto quieren que Rajoy tenga «un gesto de humanidad». Mucho pedir.

Las cuentas antiguas no se pagan, pero se reclaman, y en España no hay nada que dure más que el día de ayer. ¿Hasta cuándo vamos a estar hablando de la venta de las cajas de ahorro intervenidas sin criterio y sin control? El olvido no solo es piadoso, sino necesario, pero hace falta tener una gran memoria para no recordar nada de las muchas cosas que nos han sucedido. Únicamente 'Funes el memorioso', que fue un invento de Borges, consiguió que la actualidad fuese una presencia sucesiva. Yo he oído pregonar, en tierras que se llamaron hispanoamericanas, «yuyos milagreros y yerbas para olvidar», antes de que Atahualpa Yupanqui hiciera su canción, que se perdía por los pajonales. No se hablaba entonces del 'Brexit' ni de la inmigración. Cada vez hay menos resignados. Eso es todo. Nadie se conforma con su mala suerte y pide cuentas, pero no sabe a quién. Ni responde el azar ni contesta Dios. Ambos están callados.

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