La Rioja

Rajoy y Rivera liman sus discrepancias en una cena discreta en la Moncloa

  • El presidente trató de disipar en el encuentro los recelos de Ciudadanos por sus acuerdos con el PSOE

MADRID. Han tenido que pasar cuatro meses para que Mariano Rajoy y Albert Rivera se volvieran a ver las caras más allá del salón de plenos del Congreso. Fue en una cena «distendida» e «informal» en la Moncloa el lunes organizada por el presidente del Gobierno para tranquilizar al líder centrista y rebajar el malestar creado en la formación liberal tras haber comprobado cómo el Gobierno sellaba varios acuerdos de calado con el PSOE en los primeros compases de la legislatura dejando a Ciudadanos en un papel secundario. «No fue una reunión de trabajo. No tiene mucho más secreto», aseguró ayer Rivera.

El dirigente liberal restó trascendencia política al encuentro, que calificó de «cordial» y en la que no hubo «debates presupuestarios ni de nada». El mismo argumentó que dieron desde el PP, que insistió en que no se habló «de nada» aunque sí admitió que el objetivo era «tender puentes» y mimar al socio preferente. «El encuentro no era para nada en concreto, pero era para todo», resumió su vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo.

A la cita en la Moncloa estaban también invitados los integrantes de los equipos negociadores que consiguieron este verano consensuar el pacto de investidura. En total 16 personas, que cenaron vieiras, lubina y leche frita.

Aunque no se había hecho pública la cena, ambos partidos insistieron en que estaba prevista desde agosto, cuando se cerró el acuerdo. La fecha la concretó el propio Rajoy durante una conversación informal que mantuvo por teléfono con Rivera estas Navidades para felicitarse las fiestas. Una cita que se produce en puertas de que se cumpla el plazo marcado en el documento para que el Ejecutivo ponga en marcha algunas de las 150 medidas pactadas, sobre todo el preámbulo de media de docena de compromisos relacionados con la regeneración y la lucha contra la corrupción. «Compartimos un buen momento porque lo compartimos también en la negociación», observó por su parte Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas, que negó que haya que limar «asperezas» entre ambas formaciones.

Una cena que sirvió para mucho a ojos de Rivera, que abogó por normalizar este tipo de reuniones en la vida política. «Además de la discrepancia -explicó- los diputados de uno y otro partido puedan compartir un espacio». Pese a que el líder centrista se mostró «satisfecho» con el ritmo del cumplimiento de su acuerdo con el PP, avisó de que «no hay que dormirse en los laureles».