La Rioja

Errejón critica la táctica de «conmigo o contra mí» de Iglesias

  • El número dos de Podemos entiende que no se puede jugar al «cara o cruz» cuando se representa a cinco millones de votantes

madrid. El futuro del que salga derrotado de Vistalegre II se ha convertido en uno de los asuntos centrales de la batalla interna que libran Pablo Iglesias e Íñigo Errejón por el control de Podemos. El número dos del partido respondió ayer a la amenaza lanzada por el secretario general de que dará un paso al lado si sus tesis no son respaldadas por las bases en la Asamblea Ciudadana del próximo febrero. Errejón criticó que desde las filas 'pablistas' se trate de dar un carácter de «plebiscito» al debate político cuando ninguna corriente ha puesto en entredicho el liderazgo de Iglesias.

Para el secretario político, la discusión no debe girar en torno a «la tripulación del barco», sino sobre «el rumbo a seguir». «Ahora representamos a cinco millones de españoles y no podemos jugárnosla a cara o cruz», reprochó a Iglesias. «El conmigo o contra mí -añadió- ya no puede ser la lógica de Podemos». No es la primera vez que los 'errejonistas' censuran el órdago del secretario general. En el pasado la diputada Tania Sánchez ya definió como un «chantaje» que Iglesias amenace a las bases con renunciar si no apoyan su proyecto.

Errejón reveló en una entrevista en Antena 3 que las negociaciones para evitar el choque de trenes están en marcha y que conversa casi todos los días con el secretario general para acercar posturas. Eso sí, una vez más remarcó que tiene líneas rojas para pactar. El secretario político se siente fuerte tras los resultados de la última consulta en la que su propuesta resultó derrotada ante la de Iglesias por apenas 2.000 apoyos en una votación en la que participaron casi 100.000 militantes. Por eso, ayer insistió en que cualquier entendimiento con los 'pablistas' debe contemplar que, en contra de la apuesta de los anticapitalistas o de Izquierda Unida, Podemos no se convertirá en un «partido protesta».

Errejón se mantiene firme en la defensa de la transversalidad que, según él, ha llevado al partido morado a convertirse en la tercera fuerza nacional. A partir de esa premisa rechaza cualquier giro a la izquierda que pueda ahuyentar a un electorado moderado que el número dos considera imprescindible para alcanzar la Moncloa. Errejón también dejó claro ayer que las diferencias van más allá del debate ideológico. Así, afirmó que en su opinión se debe mantener la independencia respecto a Izquierda Unida, que es necesario mejorar la relación con el PSOE o que hay que esforzarse para que la presencia de Podemos en el Congreso se concrete en mejoras para la ciudadanía. Es justo lo contrario de lo que propone Iglesias, quien aboga por avanzar en la confluencia con IU, ha roto todos los puentes con los socialistas y defiende trasladar la lucha a las calles en detrimento del trabajo institucional.

Errejón aclaró que mantiene la amistad con Iglesias pese al abismo que se ha abierto entré ambos a lo largo de los últimos meses. Pero esta relación de afecto, añadió, la deben conciliar ahora con sus papeles de secretario general y de secretario político. O, lo que es lo mismo, con el de líder del partido y el de líder de los críticos.

Lastre electoral

En un ejercicio de autocrítica, Errejón reconoció que la batalla interna está afectando a las perspectivas electorales de Podemos. Incluso cuando los sondeos colocan a la formación morada como segunda fuerza por delante del PSOE. «Las encuestas optimistas no dicen que crezcamos, sino que hay un desplome de otros», reconoció el secretario político, y por tanto, subrayó, lo que importa es lo que haga Podemos y no las otras fuerzas. Un punto en el que volvió a insistir es que el futuro del partido pasa por mostrar «un Podemos que no se queje» y que «sea útil a la sociedad» con propuestas y proyectos.