La Rioja

Sáenz de Santamaría despeja el camino para el acuerdo con el PNV

  • La vicepresidenta se reúne con el consejero vasco de Autogobierno para limar diferencias sobre los límites competenciales

bilbao. Sigue habiendo agua en la piscina del acuerdo PNV-PP. Incluso, con mayor profundidad que antes del esperado encuentro de ayer en Vitoria entre la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el consejero vasco de Gobernanza Pública y Autogobierno, Josu Erkoreka. La cita no defraudó y solo tuvo de gélido el escenario, una Vitoria que amaneció rozando los cero grados. Más allá de lo meteorológico, el clima fue cordial, casi cálido y Erkoreka, lejos de limitarse a cubrir el expediente, se reunió en privado con la 'número dos' de Mariano Rajoy y también ministra de Administraciones Territoriales antes de que ambos asistieran al acto protocolario en el que prometió su cargo el nuevo delegado del Gobierno en el País Vasco, Javier de Andrés. No tuvo prisa tampoco el consejero por abandonar la sede de la delegación, contigua a Ajuria Enea: protagonizó corrillos periodísticos y volvió a hacer un aparte con Santamaría cuando muchos de los invitados habían abandonado ya la carpa tras el 'lunch' con el que se cerró la toma de posesión.

La escena da idea del estado en que se encuentran las relaciones PNV-PP, analizadas con lupa casi cada día y con una negociación presupuestaria en ciernes en la que los nacionalistas podrían ejercer de 'salvavidas' de las Cuentas de Rajoy. El desenlace está aún por ver pero los puentes están tendidos y bien asentados. El PP no quiere perder al PNV como socio potencial -consciente de la práctica imposibilidad de que el PSOE dé un 'sí' al Presupuesto en vísperas de su congreso- y cultiva los cantos al acuerdo y al entendimiento entre instituciones, auténtico 'leit motiv' de los discursos de Santamaría y De Andrés ayer en Vitoria.

Una filosofía que tendrá su traslación práctica esta misma semana cuando, con toda probabilidad, se publique en el Boletín Oficial del País Vasco el acuerdo que las Administraciones central y vasca están a punto de cerrar sobre la Ley Municipal vasca, de capital importancia para el Ejecutivo de Vitoria por ser uno de los pilares de la arquitectura institucional vasca y por su laboriosa tramitación y aprobación la pasada legislatura. La negociación, según dio a entender Erkoreka y constató después el Gobierno vasco en una nota, transita «por buen camino» y podría llegar a buen puerto antes de que venza el plazo para recurrirla, el próximo sábado 14. Ambas partes contemplan como «posible» que el recurso ante el Constitucional no llegue a interponerse. En realidad, y a falta de algún último fleco, el acuerdo está «casi cerrado» confirman fuentes conocedoras de las negociaciones, que experimentaron un notable avance durante la reunión de la comisión bilateral del pasado diciembre.

Mayores incertidumbres se ciernen sobre la Ley de Adicciones, a punto también de expirar el plazo, este viernes, para poder extender el litigio al Tribunal Constitucional. El Gobierno central ya argumentó en su día que dar luz verde a la Administración vasca para regular los clubes de cannabis sería tanto como despenalizar 'de facto' una droga ilegal. Un asunto que concierne a los principios y que parece complicado de asumir para el Ejecutivo central, igual que la Ley de Víctimas de Abusos Policiales, en la que Moncloa ve invasión de competencias.