La Rioja
Puigdemont y Mas, durante una reunión de su partido. :: a. g. / efe
Puigdemont y Mas, durante una reunión de su partido. :: a. g. / efe

Puigdemont comunica al PDeCAT que no se presentará a la reelección

  • Munté afirma que Mas sería un «grandísimo candidato», mientras la dirección nacionalista hace una llamada a aparcar la sucesión

Carles Puigdemont cumplirá hoy su primer año al frente del Gobierno catalán con todo por hacer en lo que se refiere al referéndum sobre la independencia. Puigdemont tiene nueve meses para culminar el proceso y, si lo consigue, se marchará a su casa de Gerona. Así lo expresó el viernes pasado en una entrevista radiofónica y lo trasladó ayer de manera oficial en la reunión de la cúpula de su partido. Puigdemont comunicó a lo suyos que no tiene intención de repetir como presidente de la Generalitat, por lo que el PDeCAT tiene que empezar a buscar un candidato.

Según los planes de Junts pel Sí y la CUP, los nacionalistas tendrían como plazo máximo hasta final de año para encontrar un sustituto. La hoja de ruta secesionista establece que el referéndum podría celebrarse en septiembre, más tarde se declararía la independencia y a continuación (como muy tarde en marzo de 2018) se convocarían nuevas elecciones. Eso sí, nadie puede a día de hoy garantizar que la consulta soberanista vaya a tener lugar, ni se puede descartar que podría adelantarse al mes de julio, de ahí que en otoño de este año podría haber comicios al Parlamento catalán. Los partidos de la oposición, de hecho, afirman que ya están «preparados» para una nueva cita con las urnas.

El anuncio de Puigdemont ha descolocado a los dirigentes de su partido, que ayer cruzaron mensajes contradictorios. Así, mientras la número tres de la formación, Marta Pascal, insistió en hacer una llamada a cerrar filas, eludir el debate sucesorio y focalizar los mensajes solo en el referéndum, la vicepresidenta del PDeCAT y consejera de la Presidencia, Neus Munté, volvió a situar a Artur Mas en la terna de los posibles aspirantes. Sería un «grandísimo candidato», dijo Munté.

El exmandatario catalán nunca ha descartado por completo su regreso a la primera línea, aunque en su entorno aseguran que no tiene intención de volver. Doce meses después de la renuncia del expresidente y un año después de la investidura de Puigdemont, el líder nacionalista, que ahora preside el PDeCAT, aparece de nuevo en las quinielas, que encabezan la propia Munté, Mercè Conesa o Santi Vila. Pero la opción del sucesor de Pujol tiene el problema de que a partir del próximo 6 de febrero se sentará en el banquillo por el juicio del caso 9-N y podría ser inhabilitado.

Presupuestos

La negativa de Puigdemont, que aparece como el político catalán mejor valorado en las encuestas, a pesar de que su partido se hunde, ha puesto a prueba a la antigua Convergència y le ha permitido lanzar un mensaje firme en la línea de que su intención de tratar de llegar hasta el final en el desafío al Estado es inequívoca. Sin embargo, desde las filas nacionalistas no quisieron aclarar qué trasladó el presidente catalán a la cúpula soberanista sobre sus planes en el supuesto de que no fuera capaz de culminar el proceso o tuviera que convocar elecciones de manera inmediata, si la CUP veta los presupuestos de la Generalitat el próximo 28 de enero. Hasta la fecha, desde Junts pel Sí siempre han advertido a los anticapitalistas, de que si no hay presupuestos, que se olviden del referéndum. En cambio, este lunes, por primera vez, un diputado -Antoni Castellà- de la coalición que agrupa al PDeCAT y Esquerra aseguró que la aprobación de las cuentas no sería imprescindible para mantener el órdago del referéndum.

Las fuerzas de la oposición cargaron con dureza contra las dudas en el PDeCAT y el posible regreso de Mas. «Se acerca un fin de ciclo y se verán obligados a convocar elecciones dentro de poco», afirmaron en Ciudadanos. Para el PSC, el anuncio de Puigdemont es la «crónica de una muerte anunciada».

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