La Rioja

El PP no cumplirá en plazo los compromisos de investidura firmados con Ciudadanos

Rajoy y Rivera se estrechan la mano tras firmar el acuerdo de investidura el pasado 28 de agosto. :: PIERRE-PHILIPPE MARCOU / afp
Rajoy y Rivera se estrechan la mano tras firmar el acuerdo de investidura el pasado 28 de agosto. :: PIERRE-PHILIPPE MARCOU / afp
  • El partido de Rivera concede que este mes no es hábil en el Congreso y avanza su intención de impulsar en febrero las medidas del pacto

Fueron más que seis exigencias para empezar a negociar la investidura. Los compromisos en materia de regeneración democrática que Albert Rivera puso sobre la mesa de Mariano Rajoy el pasado agosto constituían la justificación del cambio de postura de Ciudadanos, reticente hasta entonces a prestar sus votos al candidato del Partido Popular, y facilitaban al partido liberal el papel de controlador del Gobierno en la nueva legislatura. A un mes, sin embargo, de que venza el plazo pactado por ambos líderes para el impulso de las medidas, las dos partes asumen que los objetivos no se cumplirán, al menos antes de la fecha límite del 4 de febrero.

Es evidente que el Ejecutivo y Ciudadanos no comparten prioridades. En la pugna por el mismo espacio electoral, ambos tratan de marcar su territorio y la relación está condenada a mantenerse en perpetua tensión. Es por eso por lo que mientras la formación de Rivera intenta «arrastrar» al PP a limitar los mandatos del presidente, eliminar aforamientos o poner en marcha una comisión de investigación sobre la financiación de los populares, en la Moncloa dejan claro que ninguno de esos puntos constituye una urgencia hoy en día.

En Ciudadanos lo saben y lo asumen. De momento, la demora en la puesta en marcha de sus exigencias, que constituyen señas de identidad para el partido, no les preocupa en exceso. «El acuerdo avanza a un ritmo normal, si se paralizara, sí tendríamos un problema», analizan en el entorno de Rivera. Con este planteamiento, los liberales se han proporcionado un nuevo argumento para restar importancia a que tres meses después de la formación del Gobierno no vaya a ser posible ejecutar la parte previa del pacto de investidura: enero, explican, no es hábil en el Congreso.

En Ciudadanos advierten, sin embargo, que al PP no le quedará más remedio en febrero que ponerse en marcha y pronunciarse sobre lo acordado. Los de Rivera tienen la intención de promover entonces la comisión del 'caso Bárcenas', sondear a los partidos sobre una reforma exprés de la Constitución que suprima los aforamientos políticos y plantear una modificación de la ley del Gobierno para limitar a dos los mandatos del jefe del Ejecutivo.

Quedará pendiente la prohibición, que ya se cumple en la práctica, de conceder indultos a aquellos condenados por corrupción. Un asunto que podría abordarse en la subcomisión para un pacto nacional de la justicia. Del mismo modo, los cambios en la ley electoral se abordarán, recuerdan en Ciudadanos, en el órgano parlamentario creado ex profeso para este asunto. Y en cuanto a la separación inmediata de los cargos públicos «imputados formalmente», el partido liberal lo enmarca en el apartado de los compromisos políticos.

Relatos diferenciados

El PP ya ha avanzado que no se opone a separar de sus filas a aquellos sobre los que pesen indicios de delito, pero el matiz que aporta el «formalmente» concede un margen bastante amplio de actuación a los populares, poco partidarios de actuar con rotundidad antes de que se confirmen las malas prácticas. De hecho, en el congreso que la formación celebrará en febrero, no se modificará el apartado de los estatutos que contempla la tramitación del expediente disciplinario en el momento en el que se abra juicio oral y no antes, salvo excepciones.

Los populares quieren evitar a toda costa que Ciudadanos condicione su discurso político y, más aún, sus normas internas. Eso, entre otras cosas, explica los pronunciamientos rotundos del PP sobre aspectos que antes admitía como posibles. «No creemos en ello», llegó a a descartar el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, sobre restringir el tiempo de permanencia del presidente del Gobierno en el poder. El partido de Rivera, sin embargo, lo acepta como lógico e interpreta que todo forma parte del guión. Fuentes de la dirección coinciden con la lectura que se realiza también en la Moncloa en el sentido de que cada partido está construyendo su relato, aquel que presentará a su electorado cuando vuelvan a abrirse las urnas. Ambos comparten, además, el interés en que la legislatura avance. Porque si Rajoy aspira a demostrar que fue capaz de administrar el país y, pese a los pactos, mantener su rumbo en lo económico, a Rivera le conviene que el mandato sea lo suficientemente largo como para poder colocar las reformas que van en el ADN de Ciudadanos y dan sentido a su existencia.