La Rioja

Trillo, durante un acto del PP en Valencia en 2011. :: Heino Kalis  / reuters
Trillo, durante un acto del PP en Valencia en 2011. :: Heino Kalis / reuters

Trillo asegura que pidió hace meses el relevo como embajador en Londres

  • Pretende incorporarse al Consejo de Estado, el mismo órgano que ha responsabilizado a Defensa de no evitar el accidente del Yak-42

Federico Trillo rompió su silencio tres días después de que se diera a conocer el dictamen del Consejo de Estado que concluyó que el Ministerio de Defensa, bajo su mando en 2003, pudo haber evitado el accidente del Yak-42 que se cobró la vida de 62 militares españoles cuando regresaban de una misión en Afganistán. Lo hizo para denunciar una persecución contra él, insistir en que no tuvo responsabilidad alguna en la tragedia y asegurar que hace meses que pidió abandonar su puesto al frente de la embajada de Londres.

El extitular de Defensa cree que la polémica levantada hace tres días tiene como único objetivo, y en eso coincide con Maraino Rajoy, reabrir un asunto que tanto la Audiencia Nacional como el Tribunal Supremo ya zanjaron en su día. «Creo que se está tratando de hacer lo de siempre, confundir lo que ha dicho el Consejo de Estado con una especie de imputación al Gobierno del que formé parte de la culpa del accidente de la tragedia del Yak 42. Eso es rotundamente falso», aseguró el exministro.

Trillo consideró en la cadena Cope que el dictamen del órgano consultivo, que reconoció no haber leído por completo, «ratifica las sentencias civiles y penales de los tribunales españoles». En cualquier caso, añadió, el informe no cambia el hecho de que todas las responsabilidades ya han sido depuradas.

Al no pertenecer a la carrera diplomática, Trillo podría haber permanecido al frente de la embajada de Londres mientras el Gobierno lo hubiera estimado oportuno. No obstante, el exministro reveló que hace meses que solicitó al anterior jefe de la diplomacia, José Manuel García-Margallo, ser relevado, un deseo que no se pudo llevar a cabo debido al año que el Gobierno estuvo en funciones. «Ya lo tenía decidido, estábamos con las maletas prácticamente hechas. Luego he tenido oportunidad de hablarlo con el ministro Alfonso Dastis en otras dos ocasiones y le dije que mi intención era volver a España», señaló. El Ministerio de Asuntos Exteriores informó el miércoles que su sustitución se materializará en los próximos meses junto a la de otros 71 embajadores. El relevo se llevará a cabo de forma ordinaria y no tiene nada que ver, en el caso de Trillo, con el dictamen revelado esta semana, insistió el Ejecutivo.

El embajador en Londres confirmó ayer que una vez regrese su intención es ocupar su plaza de letrado en el Consejo del Estado, precisamente el mismo órgano cuya comisión permanente ha responsabilizado de forma unánime al departamento bajo su dirección de no haber evitado el siniestro aéreo. «Vuelvo al Consejo de Estado, que es mi carrera, y sobre mi futuro -zanjó- ya decidiremos yo y Dios cuando llegue el futuro».

Destitución inmediata

Las explicaciones no convencieron a la oposición, que ayer volvió a reclamar al Gobierno la destitución inmediata de Trillo como embajador en Londres y su apartamiento de cualquier cargo público.

El PSOE no solo incidió en que el exministro sea relevado de inmediato, sino que además le vetó para ocupar un puesto en el Consejo de Estado, pese a que le corresponda por oposición.

Más duro aún se mostró Ciudadanos, cuyos dirigentes mantuvieron de inicio una posición tibia con respecto a las responsabilidades que se debían asumir, y José Manuel Villegas insinuó ayer que el PP está protegiendo al que fuera su cerebro jurídico en los peores momentos del partido por temor a lo que pueda revelar. «Esa sensación de que hay determinados nombres que pueden amenazar a la actual cúpula del PP con tirar de la manta está ahí, sobre la mesa», afirmó el número dos de Ciudadanos.