La Rioja

Un órgano consultivo repleto de políticos

El Consejo de Estado es una de las instituciones del Estado menos conocida para el ciudadano. Pese a esta poca visibilidad, por las manos de este órgano consultivo pasan los asuntos de mayor trascendencia política, siempre a instancias del Gobierno o de un presidente de comunidad autónoma. La pega está en que, a diferencia de otros países como Francia, sus informes y dictámenes son solo vinculantes o, lo que es lo mismo, que el Gobierno puede ignorarlos a su antojo.

Entre los temas más candentes que ha tratado en los últimos años el órgano consultivo se encuentra el estudio de la reforma de la Constitución que encargó el por entonces presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. En qué cajón ha quedado guardado aquel riguroso informe es algo que se desconoce. No se guardó, sin embargo, su demoledor dictamen sobre el Estatut de Cataluña.

El Consejo de Estado cuenta con un presidente elegido por el Gobierno, un Consejo Nato en el que se incluye a los exjefes del Ejecutivo, un Consejo Permanente cuyos miembros son elegidos por el Gobierno y un Consejo Electivo compuesto por diez personas que ocupan el puesto cuatro años. A todos les asesora un cuerpo de letrados al que se accede por oposición, como en el caso de Trillo.

Entre los miembros del órgano consultivo figuran numerosos exgobernantes de distinto rango. El mismo presidente es José Manuel Romay Beccaria, exministro del PP y padre político de Mariano Rajoy. José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar ingresaron en el Consejo de Estado para abandonarlo poco después. Sí permanece la exvicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, cuyo mandato es indefinido. También forman parte del Consejo de Estado los exministros Ana Palacio (PP), Isabel Tocino, José María Michavila, Fernando Ledesma y Landelino Lavilla.