La Rioja

Una jueza estalla contra el Ministerio del Interior por el «deplorable» estado de los CIE

Activistas se manifiestan ante el Centro de Internamiento de Extranjeros de Tarifa para pedir el cierre del mismo. :: a. carrasco
Activistas se manifiestan ante el Centro de Internamiento de Extranjeros de Tarifa para pedir el cierre del mismo. :: a. carrasco
  • La magistrada, en un auto sin precedentes, describe los centros de extranjeros de Algeciras y Tarifa como cárceles «absolutamente masificadas»

Madrid. «Un auto judicial sin precedentes en la historia de la extranjería española», en palabras de uno de los juristas de inmigración más reconocidos del país. Una insólita resolución judicial en la que la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Algeciras (Cádiz), Belén Barranco Arévalo, se despacha a modo contra el Ministerio del Interior por la situación en la que mantiene a centenares de inmigrantes extracomunitarios en dos de los más importantes Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de España, el de la propia Algeciras y el de la cercana localidad de Tarifa.

La magistrada, que visitó ambas instalaciones en octubre y noviembre pasados, no ahorra adjetivos para describir lo que ha visto en los dos CIE. «Deplorables, claustrofóbicos, absolutamente masificados.». Se trata -explican los expertos- de «graves deficiencias» que aquejan a los centros repartidos por toda España, pero por primera vez no son las ONG's o los propios inmigrantes los que las denuncian con palabras gruesas, sino que la severa queja viene de la Justicia.

Según Barranco, los dos centros tienen varias deficiencias comunes. La lista es de varios párrafos: «ausencia de espacios lúdicos; ausencia absoluta de luminosidad en las habitaciones de los internos, motivada por la presencia de rejas de hierro y por la inexistencia de luz artificial; o ausencia de muda de ropa interior», entre otras muchas cosas. Pero, lo que parece preocupar más a la jueza es el riesgo de seguridad que corren los inmigrantes ya que son encerrados en sus habitaciones con candados.

El panorama de las instalaciones de Algeciras es desolador. Habla de que todo el espacio lúdico es una «estantería-biblioteca» (sic), «que presenta un aspecto deplorable y decadente, con más libros por el suelo que por los propios estantes». «Los patios de recreo son claustrofóbicos (.) ocupan el espacio de tres 'Ford Fiesta' aparcados a lo ancho y cuatro turismos de la misma marca a lo largo». La situación de los patios de las mujeres es todavía peor porque, según la jueza, no cabrían ni cuatro coches aparcados.

Para Belén Barranco, la presencia de «mamparas de cristal y hierro» en la sala de comunicaciones «es más propia de un régimen carcelario y penitenciario que de un centro de internamiento donde no está restringido el derecho de comunicación». Ni una máquina de refrescos ni una máquina de tabaco ni un tendedero resguardado de los elementos. En Algeciras, además, los internos de algunos módulos solo tienen duchas colectivas.

Defecar en público

En Tarifa, de acuerdo con la información recabada por la magistrada, la situación es aún peor con una «absoluta mafisicación de los internos en las habitaciones». En algunos casos duermen en cada habitación hasta 24 personas tumbadas en literas «sin solución de continuidad».

Pero quizás la situación más degradante para los extranjeros que describe Barranco es la de los baños. No hay, revela la instructora, ni retretes ni lavabo en los módulos. «Existe tan solo un boquete en el suelo recubierto de aluminio donde defecar y miccionar, y donde quien pretenda usarlo queda expuesto a la vista de sus restantes compañeros de modulo (que no solo de habitación), por cuanto que no existe una pared o una puerta que cubra todo el cuerpo».

En Tarifa ni siquiera hay un «espacio concreto y reservado» para que los internos puedan recibir las visitas de exteriores. Los encuentros entre los extranjeros y sus visitantes se realizan en unos bancos en un pasillo, se lamenta la jueza en su insólito auto.

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