La Rioja

Rajoy avisa al PP de que Cospedal puede ser ministra de Defensa y número dos del partido

  • Dirigentes y cuadros medios muestran su malestar y anticipan que la presión para que se limite la suma de cargos crecerá hasta el congreso

Existe en el PP una batalla por dirimir y en el foco del conflicto está María Dolores de Cospedal. A dos meses de que Mariano Rajoy desvele si mantiene a la ministra de Defensa como secretaria general del partido, dirigentes y cuadros medios exhiben su malestar por la acumulación de cargos en manos de la número dos. El presidente intentó ayer zanjar la polémica: «Acredita méritos suficientes para desempeñar con éxito cualquier tarea política y para desempeñar más de una también». Pero desde las organizaciones territoriales dan por sentado que la presión no dejará de crecer hasta el congreso nacional de febrero.

Fuentes populares alertan de que la continuidad de Cospedal no es una incógnita más por resolver. «Se trata de la pregunta que marcará el cónclave del partido», recuerdan a la dirección, que valora y mucho la paz interna como elemento diferenciador del resto de fuerzas.

El equipo encargado de coordinar la ponencia política, con el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, a la cabeza, decidió el mes pasado mantener el capítulo de incompatibilidades sin cambios relevantes en los estatutos y descartó incluir en su documento base el principio de «una persona, un cargo» que había sido defendido en la conferencia del PP en 2015. En la cúpula, sin embargo, son conscientes de que antes del 14 de enero, los compromisarios van a presentar un buen número de enmiendas para forzar el debate.

De salir adelante esa tesis, los representantes populares podrían compaginar sus tareas en los gobiernos nacional o regionales con un solo puesto orgánico en la formación. Sus partidarios sostienen que en una organización «tan grande y compleja» como el PP se puede repartir juego y exigir exclusividad a sus integrantes para mejorar la gestión diaria, que es el principal reproche que se le hace a la secretaria general desde los tiempos en los que compaginó sus responsabilidades en el partido con la presidencia del Ejecutivo castellanomanchego.

A día de hoy Cospedal ha multiplicado su actividad y se mueve entre tres despachos: el del Ministerio de Defensa, el de la dirección nacional en calle Génova de Madrid y el del PP de Castilla-La Mancha. Y cada vez son más las voces que ven aproximarse el momento en el que tendrá que renunciar a una de sus ocupaciones. Aunque en el entorno de la secretaria general consideran injusto e incluso intencionado el cuestionamiento, fuentes territoriales inciden en que la realidad de 2017 resulta más exigente que la del pasado.

El coladero de los estatutos

Dirigentes populares reconocen que hasta ahora el partido era bastante flexible en la aplicación de sus estatutos. De manera que el apartado de las incompatibilidades se había convertido en un «coladero». La normativa del PP ya impide, por ejemplo, ser diputado en el Congreso y desempeñar «cargos de presidente o secretario general insular, provincial o autonómico del partido». Es decir, que en principio Cospedal no podría ocupar un escaño en la Cámara baja y seguir con las riendas de la formación en Castilla-La Mancha. Pero el artículo 7.3 también contempla que el comité ejecutivo puede conceder excepciones por «los intereses generales del partido».

Nadie recuerda que la autorización de Cospedal, o la de otros presidentes regionales como el ahora dimitido José Manuel Soria, se votara en un encuentro convocado al efecto. Pero, en todo caso, así podría haber sucedido sin mayor problema. A partir de ahora, será la Oficina del Cargo Popular la que controle el cumplimiento del régimen de incompatibilidades y emita un informe antes de que el comité ejecutivo tome una decisión sobre cada caso.

Además, para que estas situaciones no se repitan, fuentes populares anticipan que los delegados, muchos de ellos de Andalucía, la organización más numerosa, presentarán enmiendas para endurecer los estatutos. Y advierten de que, por primera vez, la ponencia política estará abierta a la participación, sin restricciones, de todos los compromisarios.

«Puede que Cospedal no haya calibrado la fuerza que se puede ejercer», apunta un dirigente popular que, igual que no descarta que la número dos del PP revise su situación antes del congreso para evitar el precio de una derrota que le obligue a dejar uno de sus cargos, reconoce la capacidad de aguante que ha demostrado. Que cuente con la confianza de Rajoy, tal y como el presidente dejó ayer claro en una entrevista en El Faro de Vigo, tampoco es baladí.

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