La Rioja

El PP se prepara para lanzarse a la reconquista del centroderecha

El portavoz de la dirección del PP, Pablo Casado, interviene en un mitin de las pasadas elecciones autonómicas. :: toni galán / efe
El portavoz de la dirección del PP, Pablo Casado, interviene en un mitin de las pasadas elecciones autonómicas. :: toni galán / efe
  • El partido quiere aprovechar su paz interna para acometer un «rearme ideológico» y desalojar a Ciudadanos de su espacio político

La fotografía de Mariano Rajoy el pasado viernes haciendo el balance de 2016 desde la Moncloa es la imagen de la resistencia. Doce meses después de que las urnas dejaran al PP con escasas opciones de tejer un pacto para conservar el Gobierno, el presidente ha logrado mantener el cargo y con el nuevo año prepara a su partido para la reconquista del centroderecha.

De los casi once millones de votos que obtuvo el PP en 2011 que le dieron la mayoría absoluta, más de tres se han quedado por el camino de los recortes, los incumplimientos electorales, los escándalos de corrupción y el surgimiento de nuevas opciones políticas. Pese a que en las últimas elecciones generales del 26 de junio, los populares ganaron 700.000 respaldos, la recuperación del electorado que aupó a Rajoy a la Moncloa por primera vez sigue siendo su asignatura pendiente.

La ponencia política y de estatutos que el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, ha coordinado para el congreso del PP en febrero recoge esa ambición. «Buscamos ser merecedores de la confianza de la mayoría de los españoles, especialmente de aquellos que alguna vez estuvieron con nosotros y hoy se han alejado», reza el texto que ya tienen las organizaciones territoriales del partido. Muchas de esas direcciones, que salieron malheridas en los comicios autonómicos de 2015, están aún por renovar en el año que empieza. No ocurre lo mismo con la cúpula nacional, donde la continuidad marcará la composición del equipo que presentará Rajoy junto a su candidatura para seguir al timón de los populares. Es la doble cara de ser el partido gobernante. El poder facilita que la formación no se abra en canal y afronte una reflexión serena sobre su futuro, pero, al mismo tiempo, obstaculiza la búsqueda de nuevos liderazgos.

Por eso el partido se ha centrado en el discurso, y no en los rostros, como vía para recomponer sus posiciones. «En el PP no sólo buscamos ser la formación más votada, sino que aspiramos a ser el proyecto político que represente a la mayoría de los españoles», establece el documento base. Y eso pasa por orillar también a la opción que disputó a los populares el centroderecha en las elecciones generales del pasado curso. El 52,8% del electorado de Ciudadanos procede, según el CIS, de la bolsa de votantes fugados que en 2011 apostaron por Rajoy.

Algunos dirigentes del PP interpretan que junto a los factores de desgaste, el partido se ha visto afectado por una pérdida de solidez y frescura en su proyecto. La gestión de la crisis ha conllevado, aseguran fuentes de la formación, que las señas de identidad quedaran desdibujadas en la pasada legislatura. Por lo tanto, apuntan, el «rearme ideológico» es la mejor herramienta para reconquistar el terreno cedido a Albert Rivera. «Somos el partido que aglutina y refleja las ideologías más representativas del centroderecha español», avanzan como declaración de intenciones en una ponencia que marca distancia con el «populismo», hace bandera de «la moderación» y el «diálogo» y presenta al PP como garante de la «estabilidad» y el respeto constitucional. Es más, la defensa de la Carta Magna y la lucha contra el secesionismo son su principal compromiso político.

Política de gestos

Para alcanzar el reto de recomponer la confianza quebrada, la dirección propone una amplia reforma de los estatutos centrada en medidas orientadas a reparar su imagen y construir un nuevo relato. La mayor parte de los gestos se aglutinan en dos áreas: la lucha contra la corrupción y más democracia interna.

A la espera de las enmiendas y matices que introduzcan algunas organizaciones como la valenciana, especialmente dañada por los escándalos e interesada por lo tanto en hacer hincapié en el apartado de la regeneración, el texto plantea la constitución de una Oficina del Cargo Popular, una especie de organismo anticorrupción que supervise las declaraciones económicas, de bienes y actividades de los dirigentes públicos y orgánicos del PP.

Del mismo modo, los populares confían en que su nuevo sistema de elección del líder del partido, que permite en una primera fase la participación directa de los afiliados, contribuya a adaptar la formación a las nuevas realidades.

Nadie en el PP se atreve hoy a vaticinar la fecha de los próximos comicios porque se desconoce la capacidad del Gobierno para sacar adelante los Presupuestos de este año y del siguiente. Pero después de que Rajoy se despidiera en la cena de Navidad del PP de Madrid con un polémico «hasta dentro de muy poquito y preparando ya las próximas elecciones», en el partido entienden que conviene hacer los deberes y estar preparado por lo que pueda ocurrir.