La Rioja

Los yihadistas de Madrid intentaron comprar varios kalashnikov y granadas

  • La Policía busca al traficante de armas que se reunió con la célula y el AK-47 con el que los arrestados se grabaron bajo la bandera del Daesh

Los servicios de Información de la Policía se temen que la célula yihadista desmantelada el miércoles en la periferia de Madrid con la captura de dos de sus componentes «probablemente» sea el grupo terrorista islámico más peligroso desarticulado en España desde los atentados del 11-M en 2004.

Lo que debía haber sido una operación contra dos radicales más dedicados a hacer proselitismo en las redes sociales de la 'guerra santa' ha desembocado en una operación contra una «célula operativa» que había jurado lealtad al Daesh y que, además de esconder cinco cargadores de kalashnikov y 37 cartuchos para ese fusil de asalto, en algún momento reciente tuvo en su poder el AK-47, al que estaba destinada esa munición del calibre 7,62 mm.

Los dos detenidos, el español de origen gambiano Edrissa Ceesay Sanuwo y el también español de procedencia marroquí Samir Sennouni Mouh, fueron enviados ayer a prisión por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, acusados de sendos delitos de enaltecimiento del terrorismo y depósito de municiones y armas de guerra.

Ambos habían tratado no hace mucho de comprar en el mercado negro muchas más armas. En concreto, según reveló ayer Pedraz, se habían reunido en su refugio, una chabola conocida como 'La Caseta' en un parque de Valdebernardo, con un traficante de armas, al que ofrecieron 6.000 euros para comprar varios AK-47. Con esa cantidad, afirman los expertos, podrían haberse hecho con, al menos, seis de estos fusiles.

Además, habían pedido a este mismo traficante que les consiguiera armas cortas y granadas. La transacción, sin embargo, no se llegó a cerrar. El traficante se ha convertido ya en una de las personas más buscadas en estos momentos por los servicios antiterroristas.

Los mandos de la Brigada Provincial de Información de Madrid sospechan que durante esa reunión con el vendedor de armas este entregó (quizá como muestra) un kalashnikov a los dos detenidos.

«Fechas recientes»

Los dos usaron ese fusil para grabarse «en fechas recientes» en diversos vídeos. En las grabaciones, cuyos originales han aparecido en una memoria intervenida y que se realizaron en la vivienda del barrio de Moratalaz que ocupaba Ceesay, éste y Sennouni aparecen tras una imagen de la Puerta del Sol de Madrid y bajo la bandera negra del Daesh. Ambos blanden un machete militar y un AK-47, que no han aparecido aún. Solo se encontró la funda del arma junto a los cargadores en 'La Caseta'.

En los vídeos, los dos entonan cánticos yihadistas y lanzas varias consignas en árabe, que estudian los expertos, ya que el audio de las grabaciones es de muy mala calidad.

Precisamente esas grabaciones fueron las que pusieron sobre la pista a los expertos del Ministerio del Interior. Ambos distribuyeron parte de ese material en la red social Instagram. Primero, de forma pública y, luego, solo para sus contactos. Algunas de estas grabaciones también fueron colgadas en Facebook y Youtube.

Los pinchazos telefónicos y los seguimientos a los dos detenidos han revelado, además, que ambos habían realizado también labores de captación y proselitismo en persona. A la Policía le constan varias reuniones en 'La Caseta' del suburbio madrileño en las que el hispano-marroquí y el hispano-gambiano intentaron reclutar acólitos para formar una célula que, al final, nunca llegó a formarse, según han comprobado los servicios antiterroristas.

A pesar de que desde el Ministerio del Interior se insiste una y otra vez en que no hay indicios de que los dos arrestados prepararan algún atentado inminente o concreto, la captura de ambos y el material encontrado en su poder han encendido todas las alertas de los servicios antiterroristas ya que supone un «importante salto cualitativo». Hasta ahora, jamás había habido pruebas de que yihadistas residentes en España hubieran tenido en su poder armas de guerra, como aparece en los vídeos, que almacenaran munición de fusiles de asalto y que hubieran iniciado los contactos para hacerse con los kalashnikov.

Se trata, recordaron los expertos, de las mismas armas de guerra usadas por los terroristas del Daesh en sus atentados de la capital francesa contra la sala Bataclan, contra el supermercado kosher o el semanario satírico Charlie Hebdo. También esas armas fueron las preferidas por los terroristas de las células del Estado Islámico que acturaron en marzo pasado en Bruselas.

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