La Rioja

La historia de la veinteañera española que enviudó del terrorista más sádico

El yihadista Mohamed Hamduch, 'Kokito de Castillejos', junto a su hijo.
El yihadista Mohamed Hamduch, 'Kokito de Castillejos', junto a su hijo. / Ministerio del Interior
  • Assia trataba de volver a Europa con el hijo que tuvo con el 'matarife de Castillejos', tras ser considerada un "despojo" en el Califato tras la muerte de su marido

La historia de Assia Ahmed Mohamed da pena incluso a los agentes de la Guardia Civil que se han dejado la piel durante dos años para cazarla. Aun así, ellos, los funcionarios que le han seguido el rastro hasta conseguir hacerla detener este miércoles en Turquía, insisten en que esta joven española de 26 años supone un "peligro extremo" para la seguridad nacional y hacen hincapié en que llegó a ser la pareja –"esposa"- de uno de los terroristas más sádicos del 'Califato', donde precisamente no faltan 'muyahidines' destacados por su crueldad.

"Ningún remordimiento". Fue –insisten- la "mujer extranjera de un destacado cabecilla muyahidin" de Abu Abu Bakr al-Baghdadi, uno de los mayores privilegios en el Estado Islámico. Pero ahora, Assia, la esposa de Mohamed Hamduch, (el 'matarife del Daesh', más conocido como 'Abu Tasmin el Magrebí' o, aun más con su pseudónimo en las redes, el de 'Kokito de Castillejos'), trataba de volver a Europa (quizás a su ciudad natal, Ceuta) con su hijo -el de 'Kokito'- el primer español nacido bajo la bandera negra del Califato. Ella se había convertido en una suerte de apestada. Los correligionarios de su marido, tras la muerte de 'Kokito' en 2015 al poco del nacimiento de su vástago, la consideraban un "despojo" (palabras textuales de los investigadores), al haberse convertido en una viuda, sin un 'muyahidin' a su lado que le diera valor. Era simplemente una mujer más en el insoportable Estado Islámico.

A la veinteañera Assia Ahmed le va a costar mucho remontar su vida a pesar de su corta edad. El Ministerio del Interior espera tenerla en breve bajo su custodia. Turquía, si no cambian los planes, la va a expulsar en breve. Luego la Audiencia Nacional, que ya había dictado una orden internacional de captura, decidirá los cargos. Antes, mucho antes, de que pase por juicio perderá la custodia del niño del 'carnicero de Ceuta'. "Muy probablemente para siempre", vaticinan fuentes antiterroristas.

Assia Ahmed Mohamed.

Assia Ahmed Mohamed. / Interior

Ese bebé -de acuerdo con mandos de la investigación- nació en marzo de 2015, fruto de la relación de Assia con el yihadista que se hizo tristemente famoso en 2014 por posar en las redes sociales (dirigidas fundamentalmente a público español) con las cabezas cortadas de sus víctimas, principalmente soldados de Bachar el Asad.

Hermano muerto

Quizás esas 'hazañas' fueron las que cautivaron a Assia, una ceutí de una zona deprimida, que no obstante llegó a frecuentar el instituto. Los servicios antiterroristas no saben si Assia Ahmed Mohamed y 'Kokito de Castillejos' llegaron a conocerse físicamente en la ciudad autónoma, cuando el terrorista, antes de emigrar al 'Califato' en 2013, se dedicaba a vender ropa en el rastro de Castillejos o a trabajos eventuales de camarero o mecánico, siempre a caballo entre España y Marruecos. Lo que sí dan por seguro en los servicios de Información es que hubo un hecho determinante para que la joven ceutí se echara en manos del sádico yihadista: la muerte poco antes del hermano de Assia, Younes Ahmed Mohamed, 'El Esponja', con 19 años en unos enfrentamientos armados en Siria. Younes era un íntimo amigo de su futuro esposo.

Sea como fuere, la detenida en Turquía se terminó casando en la primavera de 2014 por 'poderes' (nunca reconocidos en España) con el asesino de Siria con el que mantenía una relación ya estable por internet al menos desde finales de 2013. 'Kokito' le exigió el matrimonio a distancia -dicen los expertos- antes de buscar la forma para llevarla al Califato. Su regalo de bodas- según el mismo reconoció al experto en yihadismo José María Gil Garre, investigador del Instituto de Seguridad Global (ISG), que llegó a interactuar con 'Kokito' a través de las redes- fue la promesa de regalarle un cinturón de explosivos en cuanto pisara territorio del 'Califato'.

Para entonces, Assia Ahmed estaba bajo el punto de mira de los servicios antiterroristas y del propio Centro Nacional de Inteligencia. Pero poco podían hacer si la 'novia del yihadista' intentaba unirse al Daesh. No había nada contra ella y, además, ya pasaba casi todo el tiempo en Marruecos.

Por entonces, 'Kokito', en su correspondencia con Gil Garre, le confesó sin ambages al investigador los deseos de su futura mujer de "incorporarse al Estado de Sham" impulsada por fue "fuerte fe" y que le había mandado dinero ya para la "migración" al Califato.

La huida

Y en junio de 2014, apenas unas semanas después de la boda por 'poderes', la novia del yihadista se marchó a las tierras bajo el control del Daesh. Según las investigaciones de Interior, Assia Ahmed voló desde Casablanca a Estambul y desde allí, por tierra, hasta Siria, donde se encontró con su marido en Al Atarib, uno de los campamentos del Daesh cerca de Alepo. El matrimonio fue legalizado por las autoridades del Estado Islámico y la ceutí se quedó embarazada de inmediato.

En marzo nació el hijo del matarife. No hay datos de dónde dio a luz la española. El nacimiento del primer vástago de 'Kokito' fue un acontecimiento en Siria y en los círculos radicales de 'El Principe' en la ciudad autónoma. Para entonces, Mohamed Hamduch se había convertido en el jefe de una 'Katiba', una brigada con más de 200 combatientes bajo su mando y había sido nombrado miembro del Consejo Islámico. El vendedor del zoco de Castillejos se había convertido –dicen los expertos- en uno de los cien terroristas más influyentes del Califato.

La propia Assia Hamed, en su perfil de Facebook en el que sus familiares desde Ceuta le felicitaron por el nacimiento de su hijo, mostraba su orgullo. Colgó una foto con un pastel con la leyenda en árabe: "Que el niño que ha nacido bajo el Califato llegue a ser Ulema (sabio) y obtenga el paraíso".

Pero la aparente alegría del matrimonio yihadista de origen español se frustró el 1 de noviembre del pasado año, según los datos en poder de los servicios de inteligencia. Ese día, 'Kokito de Castillejos' murió en Alepo. Según algunas fuentes en un combate, según otras durante un bombardeo. Tres días después, la propia viuda fue la encargada de llamar a Ceuta para comunicar la muerte a los familiares del terrorista.

Hastiada

La llamada, obviamente, estaba intervenida. Como lo han estado buena parte de las comunicaciones de la viuda yihadista avisando de su intención de volver a España, tras pasar un año bajo los continuos bombardeos y repudiada por los excorreligionarios de su marido. Assia, la antaño orgullosa mujer del jefe terrorista de un Califato entonces en auge, se confesaba hastiada rodeada de bombas y muertos. La 'aventura romántica' había dejado de ser aventura y mucho menos romántica.

La Guardia Civil y el CNI sabían perfectamente que este diciembre Assia estaba tratando salir del Estado Islámico en compañía de otra viuda ceutí en casi idéntica situación, Fátima Akil Laghmich, casada con el terrorista también fallecido Mourad Kadi. Las dos llevaban meses planeando su huida a Europa, quizá su vuelta a Ceuta, con la vaga esperanza de que nadie les pidiera cuentas por su paso por el Daesh. O simplemente preferían que las detuvieran a seguir viviendo bajo la bandera negra del Estado Islámico, aventuran algunos mandos de la investigación.

Cuando las dos pusieron un pie en Turquía, las estaban esperando. Los mismos guardias civiles que reconocen sentir pena por la historia de esta muchacha, la noche del miércoles festejaban su captura tras dos años de intensas investigaciones y pedir "muchos favores" a los servicios de inteligencia "aliados". "Es peligrosa, muy peligrosa. Nada de sentimentalismos", repetían.