La Rioja

Primer condenado en España por hacer la «yihad mediática»

Primera sentencia de la Audiencia Nacional por un delito de adoctrinamiento personal con finalidad terrorista. La Sección Tercera de la Sala de lo Penal condenó a dos años y medio de prisión al ciudadano de origen marroquí Mohamed Akaarir, detenido el miércoles en San Sebastián para cumplir la pena por esta causa.

El tribunal consideró que el acusado colgó en su perfil de Facebook vídeos o fotos «de carácter radical y violento» desde febrero de 2015 hasta marzo pasado con los que habría realizado la «yihad mediática» a favor del Daesh, «incitando a la incorporación a una organización o grupo terrorista», según el artículo 575.2 del Código Penal.

La sentencia establece la sustitución de la pena, una vez cumplidas las dos terceras partes de la misma (20 meses de cárcel), por la expulsión del territorio español por un periodo de seis años, así como la medida de libertad vigilada por otros cinco, una vez recuperada la posibilidad de regresar a España, donde el condenado tiene arraigo dado que su pareja es española y trabaja en una peluquería en Rentería.

La resolución detalla la dureza de muchos de los vídeos colgados por Mohamed, que «no precisan siquiera de la comprensión de cuanto en ellos se recita», puesto que «basta oír el tono de soflama de la voz de los discursos, el fluir de las música salmódica de unos, la vibrante y enardecedora de otros, la técnica agresiva de los vídeos o la técnica de depurado adoctrinamiento».

Destaca que la lectura de los mensajes remitidos acredita no solo la radicalidad de los mismos, sino su veloz adoctrinamiento y asunción de los principios y valores del yihadismo radical, como expusieron los peritos en el juicio, donde manifestaron su proceso «muy rápido de radicalización», lo que hizo saltar las alarmas de los agentes. El condenado fue detenido el 5 de abril pasado y quedó en libertad provisional.

Los magistrados explican que la evolución de los vídeos y mensajes siguen el proceso de adoctrinamiento diseñado por el Daesh, que desarrolla en los jóvenes musulmanes «un estado mental que los aboca al activismo militante».