La Rioja

La oposición obliga al Gobierno a estudiar al menos la reforma de la Constitución

La vicepresidenta saluda a la socialista Meritxel Batet en el Congreso. :: Sergio Barrenechea / efe
La vicepresidenta saluda a la socialista Meritxel Batet en el Congreso. :: Sergio Barrenechea / efe
  • La vicepresidenta admite que el Estado autonómico es «perfectible», pero reclama prudencia y concordia a los grupos

Madrid. No figura en el proyecto del Gobierno transitar a día de hoy el camino de una reforma constitucional. En la Moncloa no se comparte con el resto de partidos la urgencia en acometer una obra de este calado en una legislatura en la que ni siquiera se ha probado la capacidad de consenso de las fuerzas políticas. Pero si la iniciativa, como admite Soraya Sáenz de Santamaría, depende del resto de grupos parlamentarios, la vicepresidenta pide que al menos los trabajos se aborden con prudencia.

En el Gobierno son conscientes de que el debate sobre la actualización de la Carta Magna, siendo una reivindicación de PSOE, Podemos y Ciudadanos, es ya ineludible. Así lo constató este jueves la número dos de Mariano Rajoy en la Comisión Constitucional del Congreso, donde compareció para explicar las líneas maestras de la acción del Ejecutivo para los próximos años. Fue en ese marco en el que los socialistas anunciaron que pedirán la creación «con carácter inmediato» de una subcomisión para estudiar y analizar posibles cambios en el texto legal. Y bastará con que una mayoría simple lo respalde para que la propuesta salga adelante.

En el PP advierten, en cualquier caso, de que el planteamiento del PSOE no lleva aparejada la puesta en marcha de una ponencia que elabore una reforma constitucional. Tal y como lo plantean los socialistas se trata, de hecho, de establecer un marco, es decir, un órgano en el que se escuche a expertos, se recaben informes y se dé cabida a las posiciones de las comunidades autónomas para que en el futuro exista una base sobre la que trabajar. Y este proceso podría extenderse en el tiempo.

En el Gobierno entienden que tampoco al PSOE le interesa actuar con prisa en esta materia. Con la dirección federal por reconstruir, sin secretario general y con las tensiones con el PSC aún por resolver, los populares consideran que no es el momento idóneo para abrir en canal la Constitución. Pero en una legislatura en la que la aritmética parlamentaria obliga a constantes gestos políticos, el Ejecutivo no se va a situar en contra de lo que, por ahora, es una mera discusión.

A enhebrar

El acuerdo de investidura que Rajoy firmó con Ciudadanos ya contemplaba la conformación de una mesa de trabajo para avanzar en esta materia, y el presidente de la formación liberal reclamó ayer «fecha, hora y calendario» para poner «hilo a la aguja» y reformar la Constitución con «serenidad». Albert Rivera no obtuvo de la vicepresidenta, sin embargo, ninguna concreción.

Es más, Soraya Sáenz de Santamaría aprovechó el punto de partida de Podemos, que defiende incluir el derecho de autodeterminación en la Carta Magna e incluso iniciar un nuevo proceso constituyente, para subrayar los «disensos» que existen y avisar de que debe preservarse la concordia de 1978.

El Ejecutivo es contrario, además, a abordar la reforma como método para solventar el conflicto en Cataluña, aunque la antigua Convergencia respondió ayer que para convocar el referéndum pactado que reclama la Generalitat no es necesario tocar la Constitución. No pasa por ahí, en todo caso, la hoja de ruta del Gobierno. Lo que sí reconoció la vicepresidenta es que el Estado de las Autonomías es «perfectible» y aseguró estar dispuesta a mejorar los canales de comunicación con las administraciones territoriales. Así, en los próximos días, Rajoy enviará a los líderes regionales, la carta para convocar en enero la Conferencia de Presidentes.