La Rioja

El PP valenciano defiende apartar a los imputados pese al revuelo por el caso Barberá

Agramunt, García-Escudero, Aznar y Ana Botella, ayer en el  funeral de Rita Barberá, en Valencia.
Agramunt, García-Escudero, Aznar y Ana Botella, ayer en el funeral de Rita Barberá, en Valencia. / K. F. / EFE
  • El grupo popular en el Ayuntamiento se descuelga, sin embargo, de la línea oficial y pide resarcir a la exalcaldesa

madrid. Mientras la vieja guardia popular, sacudida por el fallecimiento de Rita Barberá, cuestiona el aislamiento de los políticos imputados por corrupción, el PP valenciano no cree que las cosas puedan hacerse ya de otra manera. La coordinadora regional, Eva Ortiz, compareció ayer para garantizar que el partido será «coherente» con las líneas rojas que marcó frente a los escándalos y que, pese al revuelo interno, no esperará a la apertura de juicio oral para apartar a aquellos que se vean afectados por investigaciones judiciales.

Ese es el criterio que fijó Isabel Bonig tras su llegada a la presidencia de la formación. No es casual que el PP de la Comunidad Valenciana se haya convertido en férreo defensor de la intransigencia ante las sospechas de malas prácticas en una organización azotada por los casos de corrupción. Fuentes territoriales apuntan a la necesidad de recuperar la credibilidad y recomponer sus filas cuando el partido ha llegado a perder prácticamente todo su poder institucional en el que tradicionalmente era tradicionalmente el bastión electoral de los populares.

En este contexto, la presidenta del PP valenciano no dudó el pasado 15 de septiembre en sumarse a la iniciativa de las Cortes autonómicas que pedía a Barberá abandonar su escaño de senadora en la Cámara alta. «Merecía una salida digna, por ella y por el partido debería haber dejado el acta, lo que no supone en ningún caso asumir una culpabilidad», sostuvo entonces Bonig, y la posición del partido no ha variado tras la muerte de la exalcaldesa valenciana.

«Si hay que hacer cambios o no (...) lo veremos en los congresos nacional, regionales y provinciales con la participación de la militancia», emplazó la coordinadora del PP valenciano. Hasta entonces, Ortiz recuerda «el sentir de la calle» para defender que el partido está obligado a tomar «decisiones durísimas, e injustas desde la presunción de inocencia», pero también ineludibles, según su punto de vista. Es más, en el caso de Barberá añade que «nadie habría entendido» que los populares se pusieran de perfil.

El punto de inflexión

No todos comparten el análisis. La pérdida de la senadora ha sumido al PP en un debate sobre cómo gestionar los escándalos que podría suponer un punto de inflexión. Unos temen que el dolor conlleve un retroceso en la contundencia ante la corrupción. Otros, sin embargo, entienden que la dureza con la que se trató a Barberá, forzada a dejar la formación una vez que el Tribunal Supremo abrió causa contra ella por un presunto delito de blanqueo de capitales, fue excesiva. Es el caso del expresidente José María Aznar, que acudió ayer al funeral por la exalcaldesa tras denunciar el pasado miércoles que fuera «excluida del partido al que dedicó su vida».

En esta línea, el grupo popular en el Ayuntamiento de Valencia promoverá una moción para resarcir a la exregidora de la capital y revocar el acuerdo en el que el Consistorio, con el objetivo de «salvaguardar la dignidad de la representación de los valencianos», instaba a Barberá a entregar su acta de senadora. «Donde la alcaldesa se entregó con honradez y pasión, no se puede mantener ni un minuto más un acuerdo tan inmerecido contra su persona», se descolgó el concejal Eusebio Monzón como portavoz del PP.

La dirección nacional del partido, sin embargo, ha preferido guardar silencio hasta que «se calmen las aguas». Nadie compareció este lunes tras el comité de dirección presidido por Mariano Rajoy.