La Rioja

Susana Díaz, ayer, en una fábrica de mantecados en Estepa, Sevilla. :: julio muñoz / efe
Susana Díaz, ayer, en una fábrica de mantecados en Estepa, Sevilla. :: julio muñoz / efe

El presidente de la gestora asume que Díaz no será candidata única en el congreso del PSOE

  • Los barones creen aun así que la presidenta de Andalucía, cada día más clara en sus intenciones, tiene todas las de ganar si acepta competir

La misma prisa que tenía la semana pasada la gestora del PSOE para convocar el próximo congreso federal del partido -ninguna- exhibió ayer su presidente, Javier Fernández, al ser inquirido sobre las presiones de Pedro Sánchez y sus afines. De nada sirvió el tono enérgico empleado por el ex secretario general, ahora «militante de a pie», en el primero de sus encuentros 'de carretera' con militantes en Valencia. «Vuestro tiempo se acabó», dijo a la dirección interina. «Nuestro mandato se acabará cuando, efectivamente -replicó impertérrito el dirigente asturiano-, haya un congreso».

Sigue sin haber una fecha clara para que tal cosa ocurra. Para evitar la bronca ni siquiera habrá un nuevo Comité Federal antes de enero. La gestora, y los partidarios de Susana Díaz, siempre han defendido que no se puede ir a un cónclave que será determinante para el futuro del partido, en situación crítica por la pérdida constante de apoyo electoral, con los ánimos crispados. Alegan que hay que serenar el debate para repensar el proyecto. Algo que repitió ayer el secretario de Organización andaluz, Juan Cornejo: «Que sea cuanto antes, pero bien hecho».

La mayor parte de los barones del partido apuestan por una fecha cercana al verano, en torno a mediados de junio, aunque en el Congreso de los Diputados ya empiezan a oírse voces a favor de agilizar los trámites, incluso entre los partidarios de la presidenta de Andalucía. Creen que la ausencia de líder empieza a hacerles mella en un momento en el que, dada la fragmentación de la cámara, es importante tener directrices claras y, sobre todo, una estrategia definida que las explique.

Los críticos con la gestora se malician que tras el argumento del «necesario periodo de reflexión» se esconde el intento de adormecer a esa parte de las bases incendiadas por lo que ven como una traición, la abstención en la investidura de Mariano Rajoy, para con ello neutralizar a Sánchez (o al candidato que finalmente opten por presentar los suyos). Fernández rechazó, sin embargo, esa aproximación al asunto.

El presidente de la gestora se mostró convencido de que, se celebren cuando se celebren, en las primarias a secretario general, habrá pelea. «No creo que se llegue con una candidatura única», admitió. Eso significa que Díaz no tendrá, en ningún caso, el camino expedito, como aparentemente intentaba. Sus adversarios lo corroboran. No se atreven a asegurar que vaya a ser Sánchez quien le plante cara porque en las últimas semanas el exsecretario general ha confesado a sus más próximos sus serias dudas de que su vuelta sea lo más conveniente. «Pero habrá alternativa», aseguran.

Lo que está por ver es la fuerza con la que esa alternativa llega al momento clave. La presidenta de la Junta no ha confirmado aún que vaya a presentarse pero ha ido lanzando señales de su completa disposición a ello. «De lo que no se da cuenta Pedro -comenta un barón- es de que le ha entregado al partido. Cuando perdió el apoyo de Susana, en lugar de buscar aliados entre los secretarios generales, se dedicó a ir partiendo todas las federaciones. Ella fue recogiendo a todos los damnificados y ahora tiene consigo al 80% de Andalucía y al 50% del resto; ya no tiene solución».

Susana, tejedora

En las últimas semanas, Susana Díaz parece haber pisado el acelerador. No sólo han sido sus entrevistas en televisión, tras un periodo de silencio sepulcral, ni su afirmación de que sería compatible ser secretaria general y presidenta autonómica «si se sabe poner por encima los intereses generales». Además, ha ido manteniendo encuentros relevantes. Algunos públicos, como el que el pasado jueves celebró con el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, y otros más privados.

Si Sánchez siempre tuvo dificultades para tejer complicidades, Díaz es una profesional en la materia. «El miércoles pasado asistió en Madrid a la presentación del libro de Guillerno (Fernández Vara) -relata un dirigente- pues la noche anterior aprovechó para juntarse con el colectivo LGTB del partido, que estaban con Pedro, y salieron entusiasmados. En la distancia corta es demoledora y en todo este tiempo ha hecho trabajo de campo». En el partido subrayan, aún así, que tiene un problema, el de la imagen maquiavélica que se ha creado durante los últimos dos años de guerrilla orgánica. «Es como la madrastra de Blancanieves», dice un líder territorial. Su reto ahora es darle la vuelta.

El 16 de diciembre tiene previsto protagonizar en Jaén un acto junto a José Luis Rodríguez Zapatero con la excusa del décimo aniversario de la ley de Dependencia. Algunos ven en la cita el pistoletazo de salida para su campaña. Y vaticinan un baño de masas.