La Rioja

Iceta lima tensiones con la gestora del PSOE y se distancia de Sánchez

Javier Fernández y Miquel Iceta el pasado día 13 en su encuentro en Ferraz. :: efe
Javier Fernández y Miquel Iceta el pasado día 13 en su encuentro en Ferraz. :: efe
  • El líder del PSC, que se reunirá hoy con Susana Díaz en Sevilla, afirma ahora que la fecha del congreso federal no es crucial

Miquel Iceta se mantuvo fiel a Pedro Sánchez hasta su caída. Ahora no se moja por nadie. El primer secretario del PSC, hombre pragmático donde los haya, tiene claro que su prioridad, en estos momentos, es salvar la relación entre su partido y el PSOE y, dado el clima de división interna, eso pasa también por no ser visto por la actual cúpula como adversario de peso en lo orgánico. Así que, de visita en Madrid, donde protagonizó un desayuno informativo, dejó claro que como jefe de los socialistas catalanes eludirá tomar partido en el próximo congreso federal e incluso aseguró, en contra de las tesis 'sanchistas', que carece de sentido apresurarse a elegir un nuevo líder.

No es la primera vez que Iceta marca distancias respecto al ex secretario general desde que la dirección interina del PSOE empezó a amenazar de manera velada con sacar al PSC de todos los órganos de dirección del partido (lo que implicaría excluirles del proceso de elección de su 'número uno'). Lo hizo ya hace poco más de dos semanas en el congreso en el que fue ratificado como líder de su formación. Entonces dejó caer que el respaldo a Sánchez no tenía tanto que ver con su figura o su proyecto como con un principio general. «Le hemos apoyado por concepción política, porque yo vengo de una cultura bastante antigua en la que el secretario general merece el apoyo», adujo.

A esa afirmación, sumó ayer en el Foro Nueva Economía -frente a tres representantes de la gestora pero también ante algunos fieles 'sanchistas'- la de que, más importante que poner fecha al cónclave que debe dirigir al próximo líder socialista, es «tener claro para qué» se quiere celebrar. Y eso sí es nuevo. Porque no hace tanto que defendió que «las gestoras son para tiempos breves». Incluso puso como ejemplo de buen hacer el congreso celebrado por el PSC en 2014, sólo tres semanas después de que el partido quedara en manos de una dirección interina.

El veterano político catalán ya dejó claro que su intención es rebajar tensiones cuando, el pasado día 13, se reunió en Ferraz con el presidente del órgano provisional, Javier Fernández, para hablar del cambio en el protocolo de unidad firmado por ambos partidos en 1978. Lo que se aventuraba como una cita crucial acabó en la creación de una comisión de estudio que, en el plazo de dos meses a partir de su constitución, deberá plantear una propuesta. Sus seis miembros no se han visto aún ni una sola vez. Estaba previsto que lo hicieran este viernes y lo han dejado para el siguiente.

Ajustes menores

Iceta admite que el hecho de que el PSC ignorara la decisión del Comité Federal del PSOE y se negara a abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy justifica que el partido hermano quiera revisar los términos de su relación. Pero insiste en que, a su juicio, deben seguir caminando juntos y entender ese tipo de episodios como una «excepción que confirma la regla». Fuentes de su entorno creen que, al final, la sangre no llegará al río y que todo quedará en ajustes menores.

Con ese ánimo, se afana en engrasar las relaciones también con Susana Díaz, interesada en demostrar que quiere «coser» un partido roto. Iceta evitó ayer el elogio hacia una de las dirigentes territoriales que con más fuerza se opone al reconocimiento de Cataluña como nación, pero aprovechó la presentación de un libro sobre Guillermo Fernández Vara -que reunió a casi todo el socialismo- para saludarla. Y hoy se ha citado con ella en Sevilla.