La Rioja

Iceta y Batet, ayer, en Barcelona. :: Toni Albir / efe
Iceta y Batet, ayer, en Barcelona. :: Toni Albir / efe

Iceta trata de cerrar las heridas con sus «hermanos» del PSOE

  • Los afines a Sánchez sancionados por la gestora creen que los castigos ahondan la crisis del socialismo y hablan de «revanchismo»

BARCELONA. El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, trató ayer de cerrar las heridas abiertas en el seno del socialismo e intentó templar ánimos el día después de que la gestora hiciera públicos los castigos que aplicará a los quince diputados que se saltaron la disciplina del grupo y votaron contra la investidura de Mariano Rajoy.

El líder de los socialistas catalanes se mostró hasta cierto punto comprensivo con la gestora y admitió que el PSC también tuvo que aplicar el régimen sancionador cuando tres diputados socialistas votaron por su cuenta en la Cámara catalana en 2014. No obstante, Iceta también rompió una lanza a favor de los diputados del PSC y advirtió de que el propio PSOE será el principal perjudicado por apartar a Meritxel Batet de la dirección del grupo socialista en el Congreso. «Lamento especialmente que se haya querido apartar a Batet. Pero lo lamento por el PSOE. Con su salida, que espero que sea temporal, el grupo socialista sale perdiendo», aseguró en una conferencia en el foro Barcelona Tribuna. Iceta confía en que el castigo a la coordinadora de los siete diputados catalanes ponga «punto final» a la crisis entre el PSC y el PSOE. «Espero que volvamos a tener una relación sensata», aseguró.

Los socialistas catalanes continúan defendiendo que el PSC y el PSOE no pueden romper. Auguran que la crisis entre los dos partidos finalizará bien porque no se trata de una crisis matrimonial sino más bien de un conflicto entre hermanos que pueden tener desencuentros, pero que al final siempre acaban encontrándose. Eso sí, el PSC mantiene que Cataluña debe ser reconocida como una nación. Esta es una idea a la que no está dispuesto a renunciar, ni siquiera por el bien de las relaciones con Madrid.

Fuentes socialistas catalanas señalaron que han recibido las medidas sancionadoras con «resignación», si bien Iceta también quiso destacar el encaje de bolillos que ha practicado la gestora, a la que agradece que no haya optado por la línea más dura como le pedían algunos dirigentes. Así, por ejemplo, Batet ha sido apartada de la dirección del grupo pero se le ha buscado acomodo como vicepresidenta de la comisión constitucional. Los socialistas catalanes confían en algún apaño más de este tipo. Su intención, según la consigna de Iceta, es no añadir ni un «gramo más de discrepancia» con el PSOE mientras los dos partidos negocian un nuevo protocolo sobre sus vínculos.

«Indignación» y «tristeza»

En paralelo a la crisis con el PSC la gestora trata de salvar las diferencias con la parte de la organización que se mantiene leal a Pedro Sánchez. Miembros de federaciones socialistas que votaron en contra de la investidura de Rajoy se mostraron ayer muy críticos con las sanciones adoptadas por la ejecutiva provisional y aseguraron que los castigos ahondan la crisis del socialismo español.

La asturiana Adriana Lastra, que ha sido relevada de la portavocía de Administraciones Públicas, habló de «revanchismo» y afirmó que los cambios obedecen a su «lealtad» a Sánchez. La gallega Rocío de Frutos, apartada como portavoz adjunta de Empleo, expresó su «indignación» y «tristeza» y denunció que se enteró de la decisión de la gestora por la prensa. Desde el socialismo balear se calificó de «grave injusticia» la sanción de la gestora a sus dos diputados, Sofía Hernanz y Pere Joan Pons. «Unir significa tener la capacidad de integrar a quienes tienen criterios diferentes», censuró la presidenta balear, Francina Armengol. Hernanz incidió en que a la gestora le «ha faltado cintura para encajar la pluralidad que a día de hoy se vive en el PSOE».