La Rioja

PP, PSOE y Ciudadanos secundan la llamada al diálogo

El diputado de Unidos Podemos Diego Cañamero, con una camiseta antimonárquica. :: A. FERRERAS
El diputado de Unidos Podemos Diego Cañamero, con una camiseta antimonárquica. :: A. FERRERAS
  • Podemos recupera su mensaje antimonárquico, pone en duda la legitimidad de Felipe VI y critica que aluda a «un tiempo que ya pasó»

Madrid. El discurso de Felipe VI, por lo inesperado del mismo, no dejó indiferente a nadie y concitó reacciones a favor y en contra. En el primer grupo se situaron PP, PSOE y Ciudadanos, desde donde se aplaudió el mensaje «constructivo» y «adecuado a los nuevos tiempos». Para Pablo Iglesias o los nacionalistas, las palabras del jefe de Estado estuvieraon ancladas en el pasado.

Mariano Rajoy, que tuvo que dar luz verde al texto, concluyó que fue una intervención perfecta. Agradeció las palabras de Felipe VI, recogió el guante que le lanzó en el Congreso a favor del entendimiento entre las distintas las fuerzas políticas, y se comprometió a que el Gobierno y el PP «trabajarán por y para todos los españoles».

La palabra diálogo fue la más citada entre los portavoces parlamentarios. Desde las filas populares, Rafael Hernando calificó el mensaje del Rey como «enormemente constructivo y positivo». Sus palabras, indicó el portavoz del PP en el Congreso, muestran el camino a las fuerzas políticas para, desde aquellos puntos que existen en común, trabajar juntos en beneficio de la ciudadanía.

Similar interpretación hizo Ciudadanos. Albert Rivera señaló que con la apertura de la legislatura se abre una nueva etapa en España que debe estar regida por la modernización de las instituciones y los pactos constructivos, dos elementos a los que, a su juicio, aludió Felipe VI. Juan Carlos Girauta, portavoz de la formación liberal, alabó «un discurso lleno de sentido de Estado».

El socialista Eduardo Madina destacó que las palabras de Felipe VI responden a una nueva realidad sin mayorías de gobierno. «Esta es la legislatura del pacto político y de un Parlamento dinámico, y eso, de alguna manera, hoy flotaba en el ambiente, y algo de ello había también en los discursos», señaló el diputado del PSOE. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, también destacó la «apelación al diálogo» y garantizó que el PSOE desempeñara «una oposición útil».

Decepcionados

Si hubo un dirigente crítico con el jefe del Estado ese fue Pablo Iglesias. El líder de Podemos, cuyo grupo no asistió a los actos protocolarios que se celebraron en el Congreso ni aplaudió el discurso, rescató su registro más antimonárquico y denunció la falta de legitimidad de Felipe VI. «Nosotros -señaló- no estamos aquí por tener sangre azul ni por ser los hijos de nadie, estamos porque nos han votado los españoles». En cambio, apuntó, «algunos son jefes de Estado porque son hijos, nietos o bisnietos de una dinastía». El discurso de apertura de legislatura, y del que no paró tomar notas, no le gustó nada porque mostró «carencias» y en muchos aspectos se circunscribió a un tiempo que ya ha pasado.

Francesc Homs fue otro de los que no aplaudió al Rey. El portavoz del Partit Demòcrata Europeu Català analizó la intervención real en clave independentista y lamentó que no hubiese ningún gesto hacia Cataluña. «Me gustaría -comentó- que, dentro de la ley y el diálogo, se pusiera también un compromiso inequívoco con la democracia, que se respete aquello que esté dispuesto a votar la gente y esto no ha pasado, al menos en Cataluña».