La Rioja

La célula de Ceuta captaba niños para convertirlos en «carne de cañón»

Efectivos de la Policía trasladan a uno de los detenidos ayer en la operación antiterrorista de Ceuta. :: Antonio Sempere / REuters
Efectivos de la Policía trasladan a uno de los detenidos ayer en la operación antiterrorista de Ceuta. :: Antonio Sempere / REuters
  • El grupo había sido fundado por el 'talibán español', capturado en la ciudad autónoma el pasado febrero

La célula desmantelada la madrugada de ayer en Ceuta tenía encomendada una misión pripioritaria por parte del Daesh, la de reclutar niños y adolescentes para convertirlos en «carne de cañón» en Siria e Irak, según revelaron fuentes de la lucha antiterrorista. Los agentes de la Comisaría General de Información detuvieron a los cuatro integrantes de este grupo, tres hombres y una mujer, todos de nacionalidad española y origen marroquí.

El operativo, coordinado por el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata, se desarrolló de forma simultánea en cuatro de las zonas más deprimidas de la ciudad autónoma, ya sacudidas por anteriores golpes antiyihadistas: la barriada de El Príncipe, Tarajal, Cortijo Moreno y Loma Colmenar.

El grupo desmantelado, según los investigadores, fue fundado por Hamed Abderrahaman Ahmed, conocido como el 'talibán español', y que fue el único español que pasó por el penal estadounidense de Guantánamo tras ser detenido en 2001 en Afganistán. Ahmed fue arrestado de nuevo el pasado 23 de febrero en Ceuta en otra operación de la Policía, gemela a la de ayer, en la que fueron capturados otros dos de sus acólitos en la ciudad autónoma y uno más en Nador (Marruecos), dedicados al proselitismo del ideario yihadista y a la captación de muyahidines para el Daesh.

La célula ahora desarticulada había tomando el relevo del grupo de Hamed, pero con la consigna de dirigentes del Estado Islámico de captar a menores para engrosar las filas de los que los terroristas denominan los 'Cachorros del Califato' (Ashbal al-Khilafa), unidades de niños soldados que el Daesh, tras «un proceso de deshumanización y reprogramación de su personalidad», convierte en «armas humanas». Los investigadores no descartan que los arrestados lograran enviar a zonas de Siria e Irak a menores para convertirse en 'mártires' (suicidas).

La célula, señalaron mandos del operativo, tenía «contactos directos» con jefes del Estado Islámico en Mosul y Ramadi, en Irak, y en Raqqa, capital del 'Califato', las tres ciudades donde el Daesh entrena a menores. Además, los detenidos tenían como proyecto a corto plazo crear «células hermanas en países europeos» dedicadas también al reclutamiento de niños.

«La captación de menores -apuntó el Ministerio del Interior- obedece a una directriz impartida por el Daesh que pretende dar continuidad a su base ideológica entre los más jóvenes, especialmente vulnerable a los postulados del terror, para perpetuar la actividad terrorista en el futuro». Mandos de los servicios de información recordaron que las órdenes del Estado Islámico de poner a los niños en su punto de mira también eran seguidas por los dos imanes de la mezquita 'Masjid al Fath' de la localidad ibicenca de Sant Antoni de Portmany, detenidos el pasado 25 de octubre, y que igualmente se dedicaban al adoctrinamiento de menores para la yihad.

«Comunicación constante»

La Comisaría General de Información destacó que los cuatro detenidos, junto a Hamed y los otros dos capturados en febrero, «habían creado una red de captación y adoctrinamiento salafista muy enraizada y activa en la ciudad de Ceuta». Los investigadores están especialmente preocupados por el hecho de que los integrantes de esta célula tenían un «canal de comunicación constante, fluido y permanente con combatientes del Daesh en Siria».

Las pesquisas han determinado que estos terroristas sobre el terreno no solo «instruían» a los yihadistas ceutíes sobre la «metodología» para la captación de nuevos adeptos, sino que además les asesoraban sobre rutas y contactos útiles para llegar a las zonas de Siria e Irak.

Los expertos del Ministerio del Interior también subrayaron el altísimo grado de profesionalidad con que operaba este grupo, que contaba con planes para la «inmediata restructuración» en caso de detenciones. Además, todos ellos se movían con «excepcionales medidas de seguridad», desde un lenguaje en clave hasta la vigilancia en las zonas de reunión. Medidas extraídas de los manuales que el Daesh ha distribuido por diferentes países occidentales para intentar evitar la caída de sus seguidores.