La Rioja

La administradora de Correa asegura que Bárcenas sí era «Luis el Cabrón»

Luis Bárcenas, a su llegada ayer junto a otros acusados del caso Gürtel a la sede de la Audiencia Nacional. :: Fernando Alvarado / efe
Luis Bárcenas, a su llegada ayer junto a otros acusados del caso Gürtel a la sede de la Audiencia Nacional. :: Fernando Alvarado / efe
  • Jordán minimiza ante el juez su responsabilidad, afirma que los regalos a políticos eran «detalles» y que se fraccionaban contratos públicos

Felisa Isabel Jordán fue administradora de varias empresas de la trama 'Gürtel' y la primera empleada de Francisco Correa en confesar ante un juez las artimañas de la red corrupta. Una circunstancia que le supuso estar en un régimen de protección especial tras recibir amenazas. Su declaración, por lo tanto, era muy esperada en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional. De entrada, aceptó responder a las preguntas de la Fiscalía Anticorrupción a diferencia de sus jefes. Un interrogatorio que duró más de seis horas y que tendrá continuidad hoy. Sin embargo, pese a las expectativas generadas la acusada apenas aportó luz sobre el funcionamiento del entramado societario y esquivó las cuestiones más espinosas con mucha serenidad.

Jordán no señaló de forma directa a ningún procesado, ni siquiera cargó con especial virulencia contra Correa, hoy su enemigo. Lo más significativo, quizá, fue la mención que hizo sobre el extesorero nacional del PP Luis Bárcenas, a quien puso en el disparadero tras reconocer, esta vez sí, que cuando Correa hablaba de «Luis el Cabrón» era precisamente él y no el empresario Luis Delso, expresidente de la constructora Isolux Corsán, que con seguridad acabará declarando en la vista oral como testigo.

Jordán, que se enfrenta a 39 años y un mes de cárcel, negó a preguntas de la fiscal Concepción Nicolás que con ese apelativo su jefe se refiriera a Delso, tal y como afirmaron ante la sala el propio Correa, su mano derecha Pablo Crespo y Álvaro Pérez, 'El Bigotes'. «Aquí se ha dicho que es el señor Delso, pero ese día que lo dijo era por Bárcenas», aseguró la administradora en referencia a una reunión a la que ella asistió y en la que Correa se refirió a Bárcenas como 'Luis el Cabrón', motivo por el que ella prestó atención.

En esa conversación, el cabecilla de la trama corrupta hablaba de temas del PP, quejándose de que el partido ya no daba tanto trabajo a sus empresas, sino a compañías «de la competencia». Y de pronto mencionó a «Luis el Cabrón». Este alias aparece en la contabilidad B de la trama como el perceptor de 72.000 euros. De confirmarse el apunte, el extesorero popular sería condenado por cohecho y desmentiría a los otros acusados, en especial a Crespo y a 'El Bigotes', por lo que la conclusión que extraiga el tribunal no es menor para su ya delicado futuro procesal.

Trajes, albornoces y spa

La acusada, conocida como «Isabelita» por Correa, también se refirió a los regalos que la trama daba a sus clientes «privados y públicos», que podían consistir «desde trajes de Milano, albornoces o una invitación a un spa». Para ello diseñaron, dijo, una base de datos con una lista de entre 200 y 300 personas a las que se le hacía un regalo de empresa, fundamentalmente en Navidad, aunque aseguró no acordarse de si en esa lista estaban políticos del PP como el exconsejero madrileño Alberto López Viejo o el exviceconsejero Clemente Aguado, acusados en el juicio.

«Cuando estás regalando no piensas si es un funcionario público, sino que se trata de una persona con la que has tenido trato. Es una especie de atención que tienes, un detalle», afirmó Jordán.

A lo largo de su declaración, la acusada intentó reducir su responsabilidad como gestora de diversas empresas a una labor técnica, comercial y de organización, pese a que Correa declarase que era «responsable, con mando en plaza», de varias sociedades de su grupo.

Asimismo, la acusada confirmó que el método que utilizaban los políticos del PP vinculados a la trama para eludir los concursos públicos y que recibían comisiones a cambio de estas adjudicaciones era mediante el fraccionamiento de los contratos, «el pan nuestro de cada día». «Quien divide y fracciona las facturas es la propia Comunidad de Madrid, hasta el punto que en algún acto llegó dividirlo en 15 facturas diferentes», aseguró al tribunal.