La Rioja

EL SELECCIONADOR

El hombre fuerte del partido es una mujer. Soraya Sáenz de Santamaría repite, no en la portavocía, pero sin dejar de ser la voz cantante. Ya el arcipreste de Hita enumeró, casi por orden alfabético, «las propiedades que las dueñas chicas han» y dijo que también es chica la calandria y el ruiseñor y sin embargo cantan mejor que otra ave mayor. Rajoy quizá no sea el más inteligente de los que aspiraban a ganar, pero es el más inteligente porque ha ganado. Ocurre siempre en política, donde la victoria no se paga al contado, ya que siempre hay algunos que presentan cuentas atrasadas. Hay que desearle suerte al nuevo equipo. Cuando José Luis Garci y yo le preguntábamos a Di Stéfano qué era lo más importante de un equipo nos decía: «El vestuario, siempre el vestuario». Estaba convencido aquel genio de que si se llevan mal los que juegan no se divierte el público.

Cualquiera de nosotros seríamos un gran seleccionador si pudiéramos elegir a los seleccionados, a condición de que no hubiese rivalidad más que con el adversario. Si ustedes o yo, en uno de esos milagros que a veces ocurren, según Chesterton, que como medía más de dos metros y pesaba ciento diez kilos antes del desayuno, creía en los milagros, todo es posible.

En nuestro caso, incluso crear dos millones de puestos de trabajo. Ese es el propósito de Fátima Báñez. Nos estamos quedando a dos velas en la hucha de las pensiones y en el corral hay un tonto corniveleto. A las bordas se asoman los sindicatos y la patronal. El dinero escasea aún más que las ideas. Ya tenemos Gobierno, después de comprobar que nuestra vida diaria se altera muy poco y no se diferencia de la que teníamos cuando no lo había. El nuevo portavoz se ocupará además de Educación, Cultura y Deporte. Mucha tarea. La ventaja de los portavoces es que, como están siempre hablando, no escuchan nada.