La Rioja

Los críticos temen que la gestora intente diseñar un congreso a la medida de Díaz

Javier Fernández y Susana Díaz, durante un Comité Federal del PSOE. :: Andrea Comas / reuters
Javier Fernández y Susana Díaz, durante un Comité Federal del PSOE. :: Andrea Comas / reuters
  • El órgano interino planea abrir un debate sobre el proyecto, estructurado en conferencias, y postergar la elección del secretario general

«En una situación de división no es aconsejable un proceso interno que pueda profundizar esa división». Ese es el argumento que esgrimió ayer la gestora del PSOE -a través de su portavoz, Mario Jiménez- para desatender la exigencia de Pedro Sánchez de convocar el 39º congreso federal del partido a fin de que pueda tener lugar en torno a primavera. El órgano interino, presidido por el asturiano Javier Fernández, planea, de hecho, dilatar los plazos del cónclave con la organización de una serie de ponencias escalonadas previas a la elección del secretario general. Una estrategia que indigna a sus detractores.

La presidenta de la Junta de Andalucía defendió la fórmula. «Tendremos mucho tiempo por delante -dijo-. Estoy convencida de que todos vamos a aportar lo mejor de nosotros mismos, el PSOE lo merece, tiene capacidad, fuerza y un buen grupo parlamentario que va a prestar un gran servicio a los ciudadanos y el partido tiene que redefinir un proyecto politico de mayorias y ganador».

La respuesta del sector más cercano a Sánchez no tardó en llegar. La exsecretaria de Política Municipal, Adriana Lastra, advirtió en su cuenta de Twitter de que el PSOE siempre ha fijado sus proyectos, precisamente, en un congreso. «Así que, si quieren redefinirlo -demandó-, que lo convoquen». También el secretario general de Castilla y León, Luis Tudanca, fue contundente: «La democracia nunca profundiza en la división, más bien la falta de ella», dijo en alusión directa a Jiménez.

Los hoy críticos insisten en que «la gestora de Susana Díaz» (así la llaman) se ha arrogado unas capacidades políticas de las que carece. Y están persuadidos de que su único objetivo es diseñar un congreso a la medida de la presidenta andaluza, que ayer replicó con un dardo al órdago de Sánchez y, lejos de anunciar su candidatura, se despachó con un «no es momento de personalismos».

A juicio de los 'sanchistas', sólo por interés de Díaz se explica que los mismos que en enero exigían convocar el ógano soberano del partido, con el argumento de que ya se había rebasado el tiempo estatutario, se empeñen en postergarlo ahora. «Entonces decidimos que antes había que resolver la situación institucional; ya no hay excusa», dice un miembro de la última ejecutiva.

Coser

Los defensores de no esperar hasta el verano rechazan el discurso de que antes de nada hay que «coser». «¿Desde cuándo se cose antes del congreso? En el congreso pueden contraponerse dos o más posiciones porque para eso está. Será el que lo gane el que se tendrá que preocupar después de tener un partido unido», dice un parlamentario.

Del mismo modo, discrepan de la necesidad de hacer ponencias previas. No solo porque jamás se haya hecho sino porque, con Alfredo Pérez Rubalcaba al frente, el PSOE ya realizó un ambicioso trabajo de puesta a punto, coordinado por el veterano Ramón Jáuregui, que culminó en una Conferencia Política en noviembre de 2013. «En el último Comité Federal quedó claro que nadie, ni de un lado ni del otro, lo cuestiona», subrayan. «Tendremos que analizar al menos -dicen en el sector contrario- por qué hemos tenido el peor resultado de la historia».

La tesis de los 'sanchistas' es que los partidarios de Susana Díaz quieren ganar tiempo para que la «épica» de Sánchez se diluya. Y no reprochan a la gestora sólo que pretenda manejar los tiempos. También recelan de su intención de llevar a un próximo Comité Federal una revisión del protocolo de relaciones con el PSC que implicaría la salida del partido catalán de todos los órganos de dirección del partido (también del congreso). Eso significa que los cerca de 18.000 militantes no podrían participar en la elección del secretario general.

«Llama la atención que no se diera ese paso cuando hemos tenido problemas de contenido político, como cuando el PSC defendía el 'derecho a decidir', y estemos dispuestos a hacerlo ahora que ha habido un problema orgánico», arguyen. Entre los no 'gestoristas' hay quien admite que quizá sea preciso modificar el marco de relación entre ambos partidos, pero cuestionan que justo en pleno proceso congresual se tome una decisión que altera el equilibrio de fuerzas entre dos contendientes.