La Rioja

DESAFÍO CATALÁN

Revisar la financiación, una oferta insuficiente

El presidente del Gobierno tiene asumido que se enfrenta al reto «más grave» de su mandato. El anuncio de los soberanistas catalanes de que convocarán un referéndum de independencia vinculante, con o sin acuerdo con el Estado, en septiembre de 2017 ha encendido todas las alarmas. Rajoy es consciente de que el problema no se arreglará recurriendo únicamente a la vía penal contra los cargos desobedientes. Conocido por su afición a esperar a que los problemas se resuelvan solos o se pudran, sabe que mirar hacia otro lado no sirve en el caso del desafío independentista. A pesar de que la tendencia a la baja de la antigua Convergència (ahora PDC) y de las CUP amenaza con privar a los soberanistas de la mayoría absoluta del Parlament si ahora se celebrasen nuevas elecciones, Esquerra gana pujanza cada día e, indudablemente, el posicionamiento de Podemos a favor de la convocatoria del plebiscito y la tensa relación entre el PSC y el PSOE, siempre pendiente de un hilo, no colocan al Gobierno central en una posición favorable.

Por mucho que alcance un acuerdo con Ciudadanos para reafirmar la soberanía indivisible del pueblo español y que cuente con el apoyo del PSOE, partidario de una reforma federal para encauzar las tensiones territoriales, el presidente del Gobierno sabe que necesita hacer «algo». Ese «algo», desde luego, no pasa por alentar una reforma del modelo ni mucho menos por una solución al estilo de la que alcanzó James Cameron con el SNP escocés para convocar un referéndum. Ya lo dijo en el debate: la Constitución española no lo permite y punto. Así que ha recurrido a la baza de la reforma del sistema de financiación autonómica para ofrecer mejores condiciones a Cataluña. No obstante, la oferta, que podría haber satisfecho quizás a la Convergència más pactista, no servirá para sofocar un desafío hasta ahora condicionado por republicanos y anticapitalistas.