La Rioja

El ADN exculpa a un hombre preso desde hace nueve meses por asesinar a su mujer

toledo. Una prueba de ADN -cotejada con más de nueve meses de retraso- ha sido suficiente para que Francisco Javier Carrión, vecino de Quintanar de la Orden (Toledo), saliera ayer de la cárcel después de nueve meses y medio entre rejas acusado de haber matado a su esposa a puñaladas. La víctima, Isabel Laureana Cebrián, de 59 años, fue hallada en el domicilio familiar de la calle Moral, de Quintanar de la Orden, en medio de un gran charco de sangre, el 11 de enero de este año. El cuerpo fue encontrado por su propio marido cuando éste regresaba de su trabajo en una gestoría.

La juez titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Quintanar ordenó entonces su inmediato ingreso en la prisión de Ocaña (Toledo) al entender que existían suficientes indicios para pensar que Javier había acabado con la vida de Isabel en lo que se suponía que era un caso más de violencia machista. Y es que Javier cayó en algunas contradicciones en su declaración ante la Guardia Civil, algo que su abogado atribuyó al 'shock' en el que se encontraba tras la brutal muerte de su esposa.

Sin embargo, al cotejar el ADN del detenido con los restos orgánicos encontrados en el lugar del crimen se ha demostrado que Javier no estuvo presente en el escenario del asesinato. Dos aspectos llaman la atención en este caso: por un lado, los casi diez meses que se ha tardado en cotejar estas pruebas; por otro, tanto la familia de Javier como la de Isabel han expresado desde el primer momento su convencimiento en la inocencia del único detenido. De hecho, llegaron a difundir un comunicado en el que sostenían que «no tenemos la más mínima duda de su inocencia».

«Ahora esperamos que se abran otras líneas de investigación», apuntó José Bernardino Tello, portavoz de ambas familias.