La Rioja

Fernández se niega en redondo a aceptar una abstención parcial

Fernández, junto al portavoz Antonio Hernando, llega al Congreso tras reunirse con el Rey. :: K. Huesca / efe
Fernández, junto al portavoz Antonio Hernando, llega al Congreso tras reunirse con el Rey. :: K. Huesca / efe
  • El líder del PSOE evita aún así amenazar a los díscolos con expulsiones que podrían dejar a su grupo con menos escaños que Podemos

Madrid. Ni la carta de ocho secretarios generales, ni el temor a una rebelión de los diputados 'sanchistas' han hecho merma en la determinación de Javier Fernández. El presidente de la gestora que dirige el PSOE desde el 1 de octubre se mostró ayer tajante: la abstención parcial del grupo parlamentario en la investidura de Mariano Rajoy no es un opción. Defendió que la resolución aprobada el domingo por el Comité Federal es «clara y literal» y afecta a todos los diputados socialistas por igual. Es decir, que todos están obligados a cumplirla.

En saco roto han caído pues los argumentos de los afines al exsecretario general, que insisten en que lo más «inteligente» sería limitar la abstención a los once diputados necesarios para que el líder del PP pueda obtener la confianza de la mayoría simple del Congreso y evitar terceras elecciones. De ese modo, argumentan, se evitará el enfrentamiento con el PSC y se diluirá la imagen de fractura que alimentarían el puñado de votos libres que, a buen seguro, se acabarán produciendo. Sería algo así como pactar el desacuerdo. Algo que también ven con buenos ojos algunos afines a la gestora.

De momento, llegan a media treintena el número de parlamentarios dispuestos a romper la disciplina de voto. Además de los siete catalanes, ya han dejado claro que votarán 'no' las independientes fichadas por Sánchez para dar lustre a su candidatura, la juez Margarita Robles y la excomandante Zaida Cantera; el exalcalde de San Sebastián, Odón Elorza; la exsecretaria de Administraciones Públicas, Susana Sumelzo, y la gallega Rocío de Frutos.

Los dos diputados baleares, Sofía Hernanz y Pere Joans Pons, no dan nada por sentado aún a pesar de que su jefa de filas, Francina Armengol, se ha destacado como la única presidenta autonómica que abogaba por mantener el 'no' a un Gobierno del PP hasta las últimas consecuencias. Sin embargo, fuentes de la gestora admiten su temor a que se genere un cierto efecto bola de nieve y que, con el paso de las horas, aumenten los dispuestos a adoptar un comportamiento díscolo con el argumento de la «libertad de conciencia».

La semana pasada pesos pesados de la anterior ejecutiva, como el exsecretario de Organización, César Luena, defendieron que todo el mundo debería asumir la decisión del Comité Federal. Pero es cierto que aún hay quien admite, entre los diputados de la desaparecida dirección, que aún no han tomado una determinación y que la presión de los militantes de sus federaciones para mantenerse en el 'no' es demasiado intensa como para pasarla por alto. Se quejan así de la poca «mano izquierda» de Fernández y del tono «provocador» de la gestora.

El dirigente asturiano trató de ofrecer, tras su entrevista con el Rey, un perfil firme pero conciliador y rechazó hablar de las consecuencias de una desobediencia, ni para el PSC ni para los diputados individuales. Es más, tras la decisión del Consejo Nacional del PSC de ratificar el no, la gestora se limitó a pedir que reconsideren su posición.

Primera fuerza

En el caso del partido catalán, son numerosos los dirigentes que se plantean impugnar el protocolo que regula su relación e incluso sacar al partido hermano de los órganos de dirección. En el caso de los parlamentarios se podría ir desde una multa de 600 euros hasta la expulsión del grupo. Pero Fernández aseguró que «todo será muy meditado» y se mostró rotundo: «No estoy pensando ni mucho menos en que esto termine en expulsiones».

No es solo una cuestión de atemperar los ánimos. El PSOE no se puede permitir enviar a docena y media de diputados al grupo mixto porque perdería su condición de primera fuerza de la oposición. Ahora cuenta con 84 escaños (el canario, Pedro Quevedo ya se fue) y Podemos y sus confluencias tienen 67, los 71 que obtuvo en junio menos los cuatro diputados de Compromís que fueron al Grupo Mixto.