La Rioja

UN DOMINGO CUALQUIERA

  • No podemos convertirnos nosotros mismos en víctimas y verdugos

Cuando Sartre escribió que «la confianza se gana a gotas, pero se pierde a litros», sin duda no pensaba en el Partido Socialista. Y a pesar de ello la frase no deja de martillearme las últimas semanas. Llevábamos unos meses escuchando pequeñas gotas caer en nuestra reserva de confianza, diminutas, y casi me parecían de sudor por el esfuerzo en tiempos más que difíciles. Lo hacían cada vez que alguien gritaba: 'No es no'. En democracia, aquello que pedimos los grupos políticos al confrontar nuestras propuestas en campaña es, precisamente, la confianza de los electores. Pedimos a los ciudadanos que nos prestaran su porción de soberanía para poder así aplicar y defender las políticas que proponíamos. Nos presentamos con un programa completo, coherente y digno de la fuerza de izquierdas alternativa a la derecha que durante cuatro años había confundido mayoría absoluta con absolutista.

Por esa misma razón los socialistas, añadido al programa, decidimos que teníamos que decir alto y claro que lo principal era acabar con esa derecha, que cual plaga bíblica asolaba nuestro estado del bienestar a hombros de su poder absoluto. Pedimos gotas de confianza a cambio de nuestra palabra de no dejar gobernar a quien tiene sus dirigentes sentados en bancos de acusados.

Hay quien quiere que los socialistas seamos cual res con ínfulas mandada al altar del sacrifico a ser víctima de la diosa responsabilidad de Estado. No puedo dejar de preguntarme, ¿por qué se le presupone esa responsabilidad solo al PSOE? ¿Dónde queda la de los populares incapaces de pactar con nadie? ¿Dónde está la responsabilidad de Podemos? No puedo dejar de preguntarme cuándo acabará esta responsabilidad sobrevenida. ¿El día en que se nos presenten unos nefastos Presupuestos? ¿El día en que la primera ley no pueda ser definida de otro modo que injusta para los ciudadanos? ¿Alguien cree que no se le reclamará una y otra vez a los socialistas la responsabilidad de Estado? Se hará, mientras nos doleremos de los litros de confianza perdida.

La responsabilidad de Estado es decir no al Partido Popular. ¿Ha gobernado Rajoy por un Estado más democrático? No. ¿Ha gobernado para la gente? No. Solo ha habido recortes en salud y educación, expulsión de miles de familias de sus casas y condiciones horrendas para la mayoría de españoles. ¿Ha gobernado a favor de los pueblos de España? No. La responsabilidad que gobierne el PP es del PP y no de los socialistas.

Un domingo cualquiera podemos ir a votar, incluso un domingo navideño. Un domingo cualquiera podemos reclamar que nuestro proyecto es el mejor para España. Un domingo cualquiera se puede pactar de manera transversal un ejecutivo independiente, solvente y con porcentajes exactos a las fuerzas parlamentarias. Lo que no podemos hacer un domingo cualquiera es darles el gusto a nuestros antagonistas de convertirnos nosotros mismos en víctimas y verdugos.