La Rioja

CÁLCULOS DE RESISTENCIA

Sabremos hoy, no sé a qué hora pero sí antes de que leamos este periódico, si el comité federal del malherido PSOE permitirá su abstención para que Mariano Rajoy sea elegido. Muchos creen que sus deméritos lo impedirán, pero otros estiman que lo menos malo no es lo peor. Por eso la llamada 'abstención técnica' se ha convertido en una de las técnicas de la abstención. Cualquier cosa menos unas terceras elecciones. Ese parece ser el lema de los truchimanes, mientras los millones de parados siguen buscando un empleo donde no lo hay, cosa que les dificulta mucho encontrarlo. Javier Fernández, presidente de la gestora, que en un principio nos pareció a todos un hombre sereno, quizá esté derivando esta virtud para que la ejerzan otros. Ya sabemos lo que les ocurre a los que conservan la calma cuando se grita ¡fuego! en un teatro incendiado: suelen morir carbonizados en sus asientos sin que nadie los desaloje.

Las fuerzas del PSOE, bastante mermadas pero aún no exangües, defenderán una abstención en bloque, mientras Felipe VI se esfuerza en afianzar una España alejada del pesimismo y, lo que es más difícil, «orgullosa de lo que somos». Quizá gocemos de una de esas situaciones llamadas 'envidiables' que nunca se advierten hasta que se esfuman, no sin antes diluirse. Ese es el secreto de la nostalgia, que a veces nos hace añorar lo que nunca tuvimos y nos obliga a echar de menos lo que jamás fue nuestro. No conviene confundir el desaliento con la falta de respiración. Ni enredarse mientras se sigue tejiendo la madeja. Las batallitas internas siempre dificultan la anhelada victoria final y Rajoy debe poner orden en su serrallo, en la acepción de harén político. Hay que evitar que Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal se enfrenten. Su combate sería a pesos libres, pero no convienen las rivalidades internas, ahora que se piensa en una legislatura larga. O menos corta.