La Rioja

El relato de las niñas fue clave para detener al pederasta de Madrid

Madrid. El 'croquis' que una niña diseñó de la vivienda del agresor, los abundantes detalles sobre su aspecto físico que ofreció otra menor, los antecedentes policiales y penales, los vehículos empleados en los secuestros y su obsesión por el gimnasio fueron las pistas determinantes para dar caza al presunto pederasta de Ciudad Lineal.

Todo ello condujo a una persona que disponía de un claro 'modus operandi': engañaba a las menores diciéndoles que iban a gastar una broma a un familiar o a probarse ropa, las subía a un vehículo, las llevaba a su piso o a un descampado, las agredía sexualmente y posteriormente las abandonaba. «Era su firma de autor», según el inspector jefe que dirigió la 'Operación Candy' y que ayer compareció en la vista oral que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid contra Antonio Ortiz, para quien la Fiscalía pide 77 años de prisión.

Ante el tribunal, este testigo relató lo cerca que en todo momento estuvo la Policía Nacional del acusado. Llegó a situarse en frente del portal del 'piso de los horrores' el mismo día de la tercera agresión sexual, aunque siempre contó con indicios, nunca con pruebas.

Fue el ataque a la segunda niña, el 10 de abril de 2014, el que encendió todas las alarmas en la Policía sobre un posible pederasta en serie. «Hasta aquel día no habíamos tenido en Madrid nada semejante en cuanto a sustracción de menores con vehículos», destacó el agente que cruzó los casos de las dos primeras víctimas con otro sin resolver de julio de 2013.

Tanto es así que se llevó a cabo un despliegue sin precedentes de hasta 30 policías de paisano en parques y zonas de riesgo en los distritos de Hortaleza y Ciudad Lineal.

En aquel momento, los agentes, que manejaban nueve líneas de investigación, disponían ya de un dibujo de la vivienda de la calle Santa Virgilia y contaban con detalles del aspecto físico que dio una niña de 11 años a la que supuestamente el acusado abordó en un intento fallido media hora antes de la segunda agresión. Todo ello, junto a los antecedentes del pederasta, permitieron finalmente su arresto.