La Rioja

Susana Díaz.:: julio muñoz / efe
Susana Díaz.:: julio muñoz / efe

Díaz rompe su silencio y defiende ya que no se bloquee la gobernabilidad

  • La presidenta de Andalucía evita la palabra abstención pero llama a utilizar la fuerza de la oposición para derogar «leyes injustas»

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, abandonó ayer por fin su silencio para hacer lo más aproximado a una defensa de la abstención del PSOE en la investidura de Mariano Rajoy que se le ha podido oír hasta la fecha. En pleno debate sobre el estado de la región, en el Parlamento autonómico, Susana Díaz argumentó que «no es serio» llevar un año sin gobierno en España e incidió en la necesidad de que ese asunto «se resuelva rápido».

La dirigente andaluza evitó abogar de manera expresa por una abstención. Incluso se escudó detrás de subterfugios para no enarbolar una bandera que sabe tremendamente impopular entre los militantes de su partido, a los que, muy posiblemente, intentará pedir la confianza en el próximo congreso extraordinario (para el que queda un mínimo de seis meses). Pero bajo el argumento de la responsabilidad institucional sus palabras no dejaron lugar a dudas.

En este sentido, apostó por que se resuelva cuanto antes el bloqueo para recuperar el prestigio de España como nación y poder hacer frente a los desafíos independentistas que «algunos se toman a broma» y que, dijo, no se pueden pasar por alto. Y pidió dar respuesta al actual «clima de división y confrontación» no solo desde la Constitución, sino también desde la política. Porque el objetivo, adujo, debe ser esbozar un proyecto común en el que todos se sientan cómodos y tenga «presente y futuro».

La también líder del PSOE andaluz no hizo alusión a la situación interna de su partido. Es más, esgrimió que «más allá de cómo se haga o cómo debe hacerse» -en referencia a las discrepancias entre los dirigentes socialistas sobre cómo abordar la abstención- lo importante es que la gobernabilidad se resuelva cuanto antes. En realidad, nadie en el PSOE tiene ninguna duda de cuál es su posición. Y sus más fieles lo han dejado bien claro: quieren una abstención general, en la que participen todos, y no una «vergonzante» que sólo implique a los once diputados que serían necesarios para que el Congreso otorgue la confianza a Rajoy en segunda votación.

Juego parlamentario

Díaz dejó claro, en todo caso, que su convicción de que no debe bloquearse el Gobierno del PP no significa que el PSOE deba renunciar a hacer oposición y a confrontar su modelo con el popular. Así, cargó contra las medidas económicas llevadas a cabo por el PP y animó a servirse del juego parlamentario para controlar o derogar iniciativas, entre las que mencionó la Lomce. «No podemos seguir sosteniendo por más tiempo leyes injustas que pueden ser cambiadas en las Cortes», subrayó. «El juego del todo o nada es un error de la política».

En este punto, la presidenta andaluza aprovechó afear a PP y Podemos que bloquearan su investidura durante 80 días. «Los extremos sí se tocan», ironizó responsabilizando a ambas formaciones del bloqueo nacional por haberse opuesto a la investidura del entonces secretario general del PSOE Pedro Sánchez. En cambio, alabó la generosidad de Ciudadanos, quien apoyó a Díaz para ser elegida presidenta y a quien ha correspondido con un alto grado de cumplimiento de los acuerdos suscritos con la formación naranja. «Se pueden hacer políticas progresistas sin prescindir del acuerdo o el diálogo, más cuando la aritmética nos obliga a esos acuerdos o reducir nuestras políticas a algo testimonial», dijo.

Por si acaso, ella se reivindicó como prueba de que «otra forma de gobierno es posible» y dejó clara su intención de tener un papel protagonisa en la escena nacional. «Queremos que Andalucía aporte al proyecto de España desde la primera línea. Nada de España nos es ajeno», dejó caer.