La Rioja

El PP anticipa un gobierno de corte más político para una legislatura en minoría

Mariano Rajoy, en un momento del desfile del pasado día de la Fiesta Nacional. :: juan medina / reuters
Mariano Rajoy, en un momento del desfile del pasado día de la Fiesta Nacional. :: juan medina / reuters
  • Los populares vaticinan que Rajoy contará con ministros de perfil dialogante y dan por descontada la salida de Fernández Díaz

Llegó la hora de las cábalas. A medida que la abstención se va afianzando en el PSOE y gana fuerza la posibilidad de solventar la investidura, el PP se permite el ejercicio de bosquejar el posible gobierno de Mariano Rajoy para una legislatura en minoría. Si bien los nombres pertenecen al ámbito exclusivo, y casi íntimo, del jefe del Ejecutivo, los populares tienen la certeza de que con 137 diputados en el Congreso, están obligados a diseñar un Gabinete con más peso político y habilidad comunicativa y dialogante que en los años de la mayoría absoluta.

El Consejo de Ministros en funciones, que se reconfiguraría en semana y media, ya anticipa que a partir de ahora habrá que negociar cada proyecto y que la legislatura será necesariamente de «corte colaborativo», como la define la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. En este marco, en la Moncloa son partidarios de mezclar rostros políticos con otros más técnicos que allanen la tarea de llegar a acuerdos con el resto de formaciones. Y advierten de que todos deberán presentar una «contrastada capacidad de gestión», dada la convicción de Rajoy de que al Gobierno «se llega aprendido». La salida del titular de Industria, José Manuel Soria, tras su aparición en los 'papeles de Panamá', el hueco que dejó en Fomento Ana Pastor para asumir la Presidencia del Congreso, y la marcha de Alfonso Alonso al País Vasco tras su paso por Sanidad, son el punto de partida del presidente para promover relevos. Y la llegada de caras nuevas procedentes de la cantera del partido y de la Comisión de Secretarios y Subsecretarios de Estado se da por descontada, pese a la resistencia de Rajoy a los cambios.

Aunque fuentes del partido y del Gobierno auguran que no habrá revolución, sí prevén novedades y vaticinan la salida de algunos veteranos. Es el caso del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a quien los populares, sin aparente discrepancia entre ellos, consideran «abrasado» tras hacerse públicas las grabaciones en las que supuestamente buscaba casos de corrupción que imputar a los independentistas catalanes. En su lugar, fuentes territoriales del PP sitúan a la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, con experiencia previa en el departamento y que ascendería así al Ejecutivo, donde tendría que compartir mesa con Sáenz de Santamaría pese a su conocida rivalidad.

Junto a Fernández Díaz, algunas voces apuntan a que Rajoy podría buscar una salida digna para el jefe de la diplomacia, José Manuel García-Margallo, habituado a ejercer de verso suelto en el Gobierno. Este movimiento pondría fin a las intrigas entre el grupo de ministros amigos del presidente, el llamado G-8, prácticamente desmantelado, y el círculo de la vicepresidenta, que continuaría como número dos. Además, el responsable del Gabinete de Rajoy, Jorge Moragas, tendría la oportunidad de ser recompensado con la cartera de Exteriores tras cinco años ejerciendo de mano derecha del líder del PP.

Más quinielas

Aunque han sido continuas las especulaciones sobre la promoción de Álvaro Nadal, jefe de la Oficina Económica de la Moncloa, en las áreas de Economía o Hacienda, cada vez se pone en duda con más intensidad la marcha de Luis de Guindos o Cristóbal Montoro, cuando quedan severos ajustes por acometer. Su hermano, sin embargo, Alberto Nadal, actual secretario de Estado de Energía, aparece entre los nombres para dirigir Industria.

El otro departamento en blanco, Fomento, podría recaer, según se señala en las filas populares, en quien ha asumido de manera temporal sus funciones, el ministro de Justicia, Rafael Catalá. En cualquier caso, su continuidad en el Gobierno ni se cuestiona. Y lo mismo ocurre con Isabel García Tejerina, la ministra de Agricultura y Medio Ambiente, y una de las pocas nuevas incorporaciones que ha sumado Rajoy a su equipo.

Para los cargos que quedarían en el aire, como Justicia, Sanidad o Defensa, si Pedro Morenés se mantiene fiel a su intención de abandonar el Gobierno, el PP cuenta con una lista de posibles ministrables. En ella, algunos rescatan a Alfonso Alonso, aunque en los despachos gubernamentales se recuerda que el presidente le ha encomendado la ardua tarea de recomponer el partido en el País Vasco.

José Luis Ayllón es otro de los posibles candidatos a ascender. Pero su conocimiento de la secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes podría frustrar su marcha en una legislatura clave en el ámbito parlamentario. Por último, la expresidenta aragonesa, Luisa Fernanda Rudi, aparece en las quinielas desde que Rajoy le pidió en público que siguiera asumiendo «responsabilidades» en el partido y las instituciones.