La Rioja

El Congreso exige que Fernández Díaz sea destituido por acosar a los soberanistas

Fernández Díaz interviene ayer durante un acto en el Congreso con motivo del Día de la Policía Nacional. :: mariscal / efe
Fernández Díaz interviene ayer durante un acto en el Congreso con motivo del Día de la Policía Nacional. :: mariscal / efe
  • Todos los partidos, menos el PP, acusan al ministro del Interior de usar su cargo y las fuerzas de seguridad «contra quienes no piensan como él»

Jorge Fernández Díaz perdió ayer buena parte de las escasas posibilidades que se le atribuyen para seguir en el Consejo de Ministros si Mariano Rajoy sigue al frente del Gobierno. El revés para el ministro del Interior en funciones le llegó en esta ocasión desde el Congreso, donde la Comisión de Interior apoyó, con la única excepción del PP, una propuesta de reprobación de Fernández Díaz presentada por el Partit Demòcrata Català, la antigua Convergència, «por sus acciones y actitudes antidemocráticas y faltas de ética política, en contra de quienes piensan de forma diferente del ministro».

El origen de la reprobación, que conlleva una petición de destitución, está en la grabación de una conversación en octubre de 2014 entre el titular del Interior y Daniel de Alfonso, responsable por entonces de la Oficina Antifraude de Cataluña. Fernández Díaz comenta con su interlocutor supuestos casos de corrupción de dirigentes independentistas catalanes que podrían usarse para torpedear la causa soberanista. Entre otros, De Alfonso hace referencia a la investigación sobre cuatro adjudicaciones que obtuvo el hermano de Oriol Junqueras, líder de Esquerra. De Alfonso apunta que se trata de indicios muy débiles, pero eso no frena al ministro. «No podemos olvidar que es el hermano de Oriol Junqueras», responde Fernández Díaz, que defiende que se mantengan las pesquisas sobre el hoy vicepresidente del Gobierno catalán.

Para mayor escarnio, la grabación, de acuerdo a las investigaciones de los expertos de Interior, se realizó en el despacho del ministro, y aunque sus responsables aún no han sido identificados, todo apunta a una venganza contra Fernández orquestada desde dentro de su departamento.

La decisión de la Comisión de Interior no es el único disgusto del ministro a manos del Congreso en las últimas semanas. Todos los grupos salvo el popular ya han manifestado su intención de apoyar la creación de una comisión de investigación para aclarar si el ministro hizo un uso arbitrario de su autoridad.

Las decisiones en la Cámara baja no impiden a Rajoy volver a confiar en el ministro para ocupar un asiento en su gabinete. Pero colocan al líder del PP en una difícil disyuntiva, al tener que escoger entre prescindir de uno de sus más fieles colaboradores en toda su carrera política o hacer frente a las presiones de PSOE y Ciudadanos, las dos fuerzas que necesita para llevar a buen puerto su investidura. A tenor de su posición de ayer, ambos partidos dan por hecho que el ministro hizo un uso arbitrario de su cargo y de las fuerzas de seguridad a sus órdenes para desacreditar a los dirigentes soberanistas mediante la creación de la que se bautizó como «policía política o patriótica», formada por mandos del departamento de Asuntos Internos, para forzar decisiones judiciales y buscar escándalos de corrupción.

Mantener a Fernández Díaz en el Consejo de Ministros supondría un riesgo para un Rajoy que solo cuenta con 137 diputados para sacar adelante sus propuestas. No sólo eso, con una comisión de investigación el asunto estaría en el candelero durante semanas o meses. Incluso podría salpicar al presidente del Gobierno, sobre el que Fernández Díaz afirma en la grabación que está al corriente de sus gestiones.

Dispuesto a seguir

Pese a tener todo en su contra, Fernández Díaz se ha declarado dispuesto a repetir en el Gobierno si Rajoy se lo pide. «Yo me someto a lo que diga el presidente. Si cree que puedo seguir siendo útil, pues a sus órdenes y, si cree lo contrario, pues también, y en los dos casos con absoluta gratitud por haber colaborado con él y servir a España casi durante cinco años», señaló durante un acto en el Congreso. El ministro en funciones se declaró víctima de un juicio político y recordó que la Fiscalía ha rechazado hasta en cuatro ocasiones abrir una investigación contra él al considerar que no incurrió en ningún delito.

También acusó a los independentistas catalanes de tener una obsesión con él y haberlo convertido en su «bestia negra» por su postura beligerante contra el proceso secesionista. «Qué le vamos a hacer -dijo- si esta gente se ha declarado en insumisión y hoy mismo se jactan de que van a desobedecer las leyes».

Fernández Díaz censuró asimismo que aquéllos que ahora le acusan, en alusión sobre todo al PSOE, no hayan condenado aún la publicación de su conversación con De Alfonso durante la campaña electoral. La tesis del ministro es que se pretendía perjudicar al PP en las generales del 26 de junio.