La Rioja

Francisco Correa, a su salida ayer de la Audiencia Nacional. :: j. j. guillén / efe
Francisco Correa, a su salida ayer de la Audiencia Nacional. :: j. j. guillén / efe

El tribunal descarta juzgar las palabras de Correa sobre la financiación del PP

  • Rechaza que testifiquen tres exministros del Gobierno de Aznar y los empresarios Florentino Pérez y Villar Mir

Madrid. El tribunal de la Audiencia Nacional que juzga las actividades de la trama 'Gürtel' desde 1999 hasta 2005 cerró ayer la puerta a enjuiciar las revelaciones que hizo el pasado viernes Francisco Correa sobre los supuestos pagos de tres constructoras, ACS, OHL y Dragados, para conseguir adjudicaciones de dos ministerios durante el Gobierno de José María Aznar. Unas comisiones del 3% sobre el total del contrato que, según el cabecilla confeso de la trama, repartía con el extesorero del PP Luis Bárcenas.

El presidente de la Sección Segunda de la Sala de lo Penal, el magistrado Ángel Hurtado, rechazó junto a sus dos compañeros, Julio de Diego y José Ricardo de Prada, las declaraciones como testigos de los empresarios Florentino Pérez, presidente de ACS, y Juan Miguel Villar Mir, expresidente de OHL, y de los exministros de Fomento Rafael Arias-Salgado, y de Medio Ambiente Elvira Rodríguez y Jaume Matas.

El tribunal justificó su negativa en que la petición de la defensa de Bárcenas para que declaren estas personas era «improcedente e innecesaria». El abogado trataba de cotejar las confesiones de Correa y confrontar la implicación de su cliente en estos presuntos hechos.

El presidente del tribunal aseguró que las confesiones del cabecilla confeso de 'Gürtel' fueron «genéricas» y recordó que en esta vista oral no se está juzgando la financiación del partido de Mariano Rajoy. «Aquí no estamos enjuiciando al PP»; «estas personas no pintan nada» en el juicio, zanjó Hurtado, pese a que el PP está sentado en el banquillo como responsable civil por lucrarse de la red con 245.000 euros.

El tribunal tuvo el aval de las fiscales anticorrupción, quienes también rechazaron las pruebas testificales pedidas por la defensa de Bárcenas porque las menciones de Correa a la presuntas mordidas de estas constructoras no fueron «concretas». Un alegato difícil de entender habida cuenta que durante el interrogatorio de la fiscal Concepción Sabadell ésta no quiso profundizar a qué contratos se refería el empresario procesado, por ejemplo.

Correa aseguró el viernes que ACS, OHL y Dragados (hoy filial de ACS) hicieron pagos a cambio de adjudicaciones de obras de los Ministerios de Fomento y Medio Ambiente durante el gobierno de Aznar. Y que el dinero obtenido se lo repartían él y Bárcenas, a quien le llevaba su parte «no solo a Génova (sede nacional del PP) sino también a su casa en (la calle) Príncipe de Vergara», en Madrid. Ambas compañías anunciaron querellas criminales contra el acusado por estas palabras.

A preguntas de su abogado, Correa ofreció ayer nuevos detalles de su relación con el partido, que en jornadas anteriores describió como su «casa»: «En el PP yo no pasaba por el escáner, tenía una tarjeta especial y pasaba directamente al garaje. Tenía una tarjeta como los miembros de la ejecutiva del partido y se puede comprobar con los archivos de Génova», aseguró para responder a las dudas del abogado de Bárcenas sobre cómo llevaba los maletines con dinero negro a la sede popular.

Asimismo, Correa declaró que se reunía «casi todos los días» con el extesorero procesado, que «decidía con quién compartía el dinero o si se lo quedaba él» tras reunirse con los comités de campaña. «Recuerdo que Bárcenas despachaba con Javier Arenas, Ana Mato o Jesús Sepúlveda», dijo.

En la intervención final de Correa hasta concluir el juicio en la próxima primavera, cuando tenga derecho a la última palabra, el empresario también abundó en su relación con Aznar. «No tengo ninguna relación. No he sido nunca su amigo aunque trabajara para él continuamente. Simplemente nos mirábamos y nos saludábamos. Nada más».