La Rioja

El PSC vuelve a confiar en Iceta para la nueva etapa de las relaciones con el PSOE

Miquel Iceta celebra su triunfo en las primarias del PSC junto a su contrincante, la alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet, Nuria Parlón. :: Marta Pérez / Efe
Miquel Iceta celebra su triunfo en las primarias del PSC junto a su contrincante, la alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet, Nuria Parlón. :: Marta Pérez / Efe
  • El primer secretario de los socialistas catalanes derrota a Nuria Parlón con el 54% de los votos en las primarias

Entre continuidad y renovación, la militancia del Partit dels Socialistes de Catalunya se decantó ayer por la opción conservadora y por mantener la confianza en Miquel Iceta, veterano de la política catalana y española, que había reclamado un «liderazgo sólido» para encarar uno de los momentos más delicados del socialismo y sobre todo para gestionar el choque que se avecina entre el PSC y el PSOE. El primer secretario ganó las primarias con el 54% de los votos y derrotó a la alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet, Nuria Parlon.

La derrotada abanderó la ruptura con el pasado y apostó por un giro a la izquierda del socialismo catalán para poder competir de tú a tú con el partido que ultima la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Contaba con el apoyo de los dirigentes más jóvenes del partido y los que querían descabalgar a los llamados capitanes metropolitanos (José Montilla, Celestino Corbacho o Manuela de Madre) que se hicieron con el poder del partido en 1994. Todos ellos se colocaron detrás de Pere Navarro en 2011 y en esta ocasión han respaldado a Iceta, al que también apoyaron cuando se alzó a la dirección en 2014.

El carisma de Iceta se impuso a la voluntad de refundación de Parlon, que obtuvo el 46% de los apoyos de la militancia, en unas primarias en las que participaron poco más del 50% de los cerca de 18.000 asociados. El reelegido primer secretario intentó evitar desde el primer momento las fracturas que puedan surgir tras las votaciones y aseguró que la «única división que harán los militantes la han hecho sólo en el momento de votar. En el PSC no habrán ni icetistas ni parlonistas, sólo habrá socialistas».

Parlon sintonizó con el ganador y señaló que «hoy empieza la remontada» para el PSC. La alcaldesa se puso a disposición de Iceta y de la nueva dirección que se forme, pero se mostró orgullosa porque el socialismo catalán ha demostrado que es «un gran partido».

El primer secretario tiene ante sí un reto enorme, pues no hay que olvidar que el PSC tiene ahora 16 diputados en la Cámara catalana cuando hace diez años tenía 37. En el Congreso de los Diputados cuenta con siete representantes, cuando hace ocho años tenía 25. En esta última década, ha pasado de ser un partido de gobierno en la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona a ser una formación que trata de resistir en sus viejos feudos municipales, sobre todo en el área metropolitana, además de Tarragona y Lleida.

La dirección del PSC tiene el desafío de intentar revertir esta tendencia negativa en las urnas. Sin embargo, la patata caliente que tiene que afrontar con mayor urgencia es la de la investidura de Mariano Rajoy. A la espera de lo que decida el Comité Federal del PSOE, la posición del socialismo catalán es unánime, y aquí Iceta y Parlon han ido a una durante la campaña de las primarias. La determinación es clara en el voto negativo a Rajoy, aunque suponga romper la disciplina del grupo en el Congreso. El PSC está dispuesto a asumir las posibles consecuencias que pudieran derivarse, como multas o incluso expulsión de sus diputados al grupo mixto.

Grupo propio

Y es que si algo tienen claro los dirigentes del socialismo catalán es que si quieren tratar de reflotar su partido no puede hacerlo con la mochila de haber facilitado la investidura de Rajoy. Los socialistas catalanes siempre han aspirado a tener grupo propio en el Congreso, aunque ni Iceta ni Parlon lo plantearon durante la campaña. Pero a buen seguro, que si el PSOE decide abstenerse abrirá el melón sobre el encaje del PSC en el PSOE, ahondará el debate del marco de relaciones y también el del grupo propio.

En las últimas semanas el presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, ha alzado su voz contra los dirigentes socialistas catalanes por dos motivos. Uno, por la eventual indisciplina de voto. Y el otro, aún de mayor calado, es la definición del programa ideológico del partido. «Si el PSC supera (la declaración de) Granada, habrá que revisar el marco de relación», dijo Fernández. Lo afirmó porque los socialistas catalanes presentaron hace dos semanas una resolución en la Cámara catalana (que no apoyó ninguna otra fuerza) que defendía una reforma federal de la Constitución que convierta a España en una «nación de naciones», una «federación plurinacional» en la que Cataluña sería reconocida como «nación» con derechos históricos.

El PSC defendió en las elecciones de 2012 la celebración de un referéndum acordado con Madrid, pero más tarde en los comicios de 2015 enterró esa idea. El partido debatirá dentro de un mes en el congreso del partido la ponencia que apuesta por la reforma federal de la Constitución que propugna el PSOE, pero deberá definir cuál es el plan B en el supuesto de que los catalanes no respaldaran esa reforma en el referéndum que se convocaría en toda España.