La Rioja

El PSOE reconoce que las palabras de Correa dificultan su abstención en la investidura

  • La gestora señala que la decisión que adopte el Comité Federal será de «obligado cumplimiento» para todos los diputados

madrid. El viraje del 'no' a la abstención de los socialistas en la investidura de Mariano Rajoy ha tropezado con un escollo que no figuraba en las cartas marinas del PSOE. La explosiva acusación de Francisco Correa al PP ha supuesto una complicación sobrevenida para el giro que intenta pilotar la gestora dirigida por Javier Fernández. Si los partidarios de la negativa tenían razones de peso, ayer vieron reafirmados sus argumentos, y así lo reconoció el portavoz de la dirección provisional del partido.

Los que dan por hecha la abstención del PSOE en la investidura del líder del PP se equivocan, advertía hace 48 horas uno de los miembros de la gestora. Cuando Javier Fernández afirmaba que la decisión no estaba tomada no hablaba por hablar porque el consenso aún está lejos cocinarse. No se trata solo de la negativa de los socialistas catalanes, o de líderes como Patxi López o Francina Armengol, o de alcaldes como el de Valladolid, el movimiento del 'no es no' tiene predicamento interno, y para quienes mantienen esa postura, las palabras de Correa en el juicio reafirmaron sus tesis.

El portavoz de la gestora, Mario Jiménez, reconoció que las manifestaciones del jefe de la trama sobre sus negocios con el PP no podían ser ignoradas como quien oye llover, y serán tomadas en cuenta en el Comité Federal que decidirá, aún sin fecha, la postura definitiva de los socialistas ante la investidura de Rajoy. Jiménez no quiso opinar «para no condicionar» el debate, pero señaló que esas palabras serán un elemento más en la balanza y el PSOE resolverá «teniendo en cuenta todos los elementos».

Alguno en las filas socialistas empezó a barruntar hace unos días que el juicio de 'Gürtel', lejos de beneficiar a su partido y hundir a los populares, podía complicar la vida al PSOE y no causar ni un arañazo al PP. Uno de los visionarios fue el propio Javier Fernández, que el pasado martes pidió a sus compañeros que no levanten «barricadas éticas contra el PP» con motivo del proceso judicial.

El presidente de la gestora tenía en mente la trabajosa tarea de pasar del no a la abstención, y para ello la foto del banquillo y el testimonio de Correa no solo no ayuda sino que frena.

Fernández no quiso abundar ayer en el asunto y se limitó a decir que la división existe, como constató en la charla que mantuvo la víspera con la presidenta del Gobierno balear. Armengol, añadió, defiende el 'no', porque «cada uno opina de una manera, pero se saldará en el Comité Federal». Y el criterio que de allí salga será «de obligado cumplimiento», completó el portavoz de la gestora.

Aceptar la democracia

Un mensaje dirigido a díscolos en general y a los socialistas catalanes en particular. Jiménez cree que no se va a producir la anunciada ruptura de la disciplina de voto de los siete diputados del PSC en el Congreso porque «una vez que la mayoría decide, todos los asumimos. Quien no acepte esto, no estaría aceptando la democracia». Pero el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, no se dio por aludido y aseguró una vez más que los parlamentarios del PSC votarán 'no' a Rajoy y pidió que su actitud sea emulada por todos pues de lo contrario el PSOE saldrá «muy tocado y dividido». Reclamó no mirar al corto plazo de unas terceras elecciones, que a su juicio serían preferibles antes que el cambio de postura, y fijar la mirada más allá porque de no hacerlo «en vez de 'sorpasso' se nos daría un repaso».

El exlíder del PSE Patxi López se apuntó a la misma teoría por «coherencia» con lo dicho a los electores y para «no blanquear la corrupción» del PP. Pero eso sí, apuntó, si el Comité Federal aprueba la abstención todos los diputados deberán acatar la decisión porque el PSOE es «un partido político».