La Rioja

Cospedal, ayer en Badajoz. :: efe
Cospedal, ayer en Badajoz. :: efe

El PP se jacta de haber dado un portazo a la red Gürtel hace años

  • La cúpula se enorgullece de que «todos» los acusados estén fuera del partido y descarta que el «ruido» pueda frustrar la investidura

Si Francisco Correa llegó a ser uno más en la familia popular, la dirección del PP, encabezada por Mariano Rajoy, presume de haber cerrado la puerta de su casa al jefe de la trama 'Gürtel' hace ya mucho tiempo. Pero la declaración del principal acusado en el macrojuicio que se celebra en la Audiencia Nacional, hizo revivir ayer al partido sus peores pesadillas.

Seguida en directo y profusa en detalles, la intervención de Correa ante el tribunal evocó tiempos de sobres y regalos, y desde el banquillo el cabecilla de la red situó como su antigua segunda oficina la sede nacional en la calle Génova 13. La secretaria general salió al paso. «Con legítimo orgullo podemos decir que en este partido todos los que tienen que ver con ese procedimiento ya no están en nuestra casa hace muchos años», zanjó María Dolores de Cospedal. «Algunos -añadió- hace más de quince años».

El PP delegó en su número dos el discurso oficial en un día en el que la formación no se prodigó en apariciones públicas. En una etapa de equilibrios políticos y con la investidura de Mariano Rajoy en el aire, los populares tratan de pasar de puntillas sobre el procedimiento. El «ruido», asegura un dirigente del partido, puede dificultar los movimientos para que la formación del Gobierno salga adelante, aunque en la cúpula descartan la posibilidad de que sea el caso Gürtel lo que haga retroceder a los socialistas y frustre las expectativas del jefe del Ejecutivo.

Es más, algunas fuentes de la formación trataban de apuntalar ayer que fue el propio Rajoy quien, una vez nombrado líder de los populares, «despachó» a Correa y los suyos, y si bien admiten que este episodio oscuro planea como una sombra sobre el partido, creen que en términos políticos está «amortizado». «Todos, pero especialmente los que militamos en el PP, queremos que se diriman de una vez por todas las responsabilidades políticas», enfatizó Cospedal antes de presentar al suyo como «un partido que trabaja por la gente de este país».

Calma

Al perfil bajo del PP se sumó a la cautela del PSOE lo que tranquilizó a las filas populares, donde se puso en valor que los socialistas no hurgaran en la herida por la que la primera formación política ha sangrado en los últimos años. Con todo, el debate no está resuelto en la organización de Rajoy. Algunos dirigentes señalan que el partido sólo podrá librarse del yugo de la sospecha cuando acometa una renovación en profundidad de sus estructuras. Paradójicamente, sin embargo, el liderazgo del presidente no se cuestiona ante lo inestable de la situación política. La transición, señalan algunas fuentes, se hará en su momento de manera «suave y controlada».

En los últimas días, eso sí, entre los vicesecretarios, las nuevas caras que aterrizaron en la dirección en 2015, ha vuelto a detectarse una voluntad de poner distancia respecto a los acontecimientos negros de la historia de los conservadores. El responsable de Comunicación, Pablo Casado, se desentendía en la rueda de prensa del lunes tras el comité de dirección de la estrategia de defensa del PP, que solicitó la nulidad del juicio Gürtel. Una táctica que no ha sido entendida en todos los sectores de la formación.