La Rioja

«'Gürtel' no lo destapó Esperanza Aguirre»

  • Correa relata cómo cayó su entramado societario tras un problema en Majadahonda y ser traicionado por la que definió como su «familia»

madrid. Como buen aficionado del Atlético de Madrid, Francisco Correa ha apoyado desde pequeño las «causas de los más débiles». Esa querencia por sus amigos más «desfavorecidos», ese paternalismo que ejercía sin disimilo con su «familia», acabó siendo su tumba y el origen del 'caso Gürtel' («correa en alemán», como bien recordó ayer al tribunal el principal acusado de la trama corrupta).

«No, el 'caso Gürtel' no lo destapó Esperanza Aguirre como ella ha dicho. El origen está en Majadahonda (Madrid) y se descubre cuando Guillermo Ortega (alcalde de 2001 a 2005) cae en desgracia por un asunto de unos terrenos municipales que le obligaron a dimitir», relató Correa a los tres jueces de la Audiencia Nacional .

La intrahistoria de lo que reveló el acusado es la que sigue: Ortega, alias 'Willy' o 'el Rata', era el delegado político de la trama en este ayuntamiento de 70.000 habitantes en el noroeste de Madrid, que tiene una de las rentas por habitantes más altas del país. Era, sin duda, la administración fetiche del entramadado societario corrupto. Hasta tal punto llegaba su influencia que logró colocar a su segunda mujer, la acusada María del Carmen Rodríguez, como jefa del gabinete del alcalde.

Así las cosas, cuando se cortó la cuerda y Ortega «cayó en desgracia» tras el citado escándalo urbanístico, en un momento además de guerras familiares en el PP madrileño, se cerró la fuente de ingresos. Y el propio Correa, como buen benefactor de su obra lucrativa, tuvo que intervenir para mantener económicamente a sus colaboradores caídos en Majadahonda.

Recolocación

El triunvirato estaba compuesto por Ortega, al que la presidenta Aguirre recolocaría poco después de dimitir en 2005 como gerente municipal del Mercado de Puerta de Toledo en Madrid, y los concejales Juan José Moreno y José Luis Peñas, «uña y carne» de Correa. Este último imputado sería a la postre la persona clave para destapar las actividades irregulares tras sus grabaciones incriminatorias.

«Tras las dimisiones yo pagaba a Peñas 3.500 euros al mes, otros 7.000 euros de extras, sus vacaciones o el colegio de su hija. Financié a Juanjo y a Pepe (los citados ediles) para que montaran un partido independiente en Majadahonda. Un día les dije que iba a mantener esto durante tres años. Y ese día fue el principio del fin. Le dije a Pepe que sabía que si esto se acababa me haría daño, me denunciaría por mi patrimonio, por los temas fiscales. Él lloró y me dijo que cómo pensaba eso», declaró Correa, anticipando entonces lo que después vino: el fin de su entramado societario por la traición de su «familia».