La Rioja

Correa busca los atenuantes en su declaración de hoy en el juicio de Gürtel para rebajar la pena

madrid. Llegó la hora de Francisco Correa. El 'cabecilla' de la trama 'Gürtel' está dispuesto a romper la 'omertá' (ley del silencio) que ha acompañado todas y cada una de sus declaraciones judiciales desde que estalló el caso en febrero de 2009. El empresario nacido en Casablanca (Marruecos) en 1955, al que le gustaba que le llamaran coloquialmente «don Vito» por sus amplios poderes sobre «la familia» (los trabajadores de su grupo de empresas perfectamente imbricado en la estructura orgánica del PP en Madrid y Valencia) declarará hoy en la quinta sesión del macrojuicio que se celebra en la Audiencia Nacional por la primera época de la red (1999-2005).

La estrategia de Correa ya se empezó a perfil antes de comenzar la vista oral, donde se enfrenta a 109 años de cárcel por una ristra de delitos y 60 millones de euros entre multa y responsabilidad civil. Cambió de abogado una semana antes de comenzar el juicio, dejando al letrado del turno de oficio que le había acompañado en los últimos meses por Juan Carlos Navarro, el defensor valenciano que ya le siguió en la primera vista como acusado ante la justicia valenciana por los contratos en la feria Fitur. Y cuatro días antes de sentarse en el banquillo reclamó al tribunal juzgador destinar 2,2 millones de una de sus cuentas bloqueada en Suiza para reparar el daño causado a las administraciones afectadas por sus actividades.

«Enfocar los hechos»

Finalmente, durante las cuestiones previas su abogado no planteó ninguna nulidad a diferencia del grueso de los 37 acusados y decidió guardar silencio, al igual que la defensa de su segunda mujer María del Carmen Rodríguez, a quien piden 35 años de cárcel.

Con estos antecedentes, Correa llega a la sesión de hoy con la clara intención de conseguir atenuantes que reduzcan su pena. Según fuentes de su defensa, la idea es «enfocar los hechos cometidos y no cometidos», esto es, podría 'tirar de la manta' en los delitos que haya podido realizar con su entramado societario y las comisiones y 'mordidas' pagadas para lograr adjudicaciones. Sin embargo, no está dispuesto a reconocer hechos en los que no se considere responsable o incriminar con abundantes datos a acusados o testigos.