La Rioja

TALLER DE REPARACIONES

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, es un hombre sereno y poco dado a regalar titulares a los periódicos. Lo primero que ha dicho es que una abstención no es lo mismo que un apoyo, cosa que sabíamos todos sin necesidad de consultar el diccionario, al que llaman 'palabrero' los que no lo frecuentan. No desea ser original porque sabe que desde la leyenda de Adán todos somos plagiarios en alguna medida. Sólo aquel huérfano pudo vanagloriarse de no tener influencia de nadie, pero no lo hizo, ya que no tenía con quien. El señor Fernández, al que le deseamos toda suerte del mundo, que nunca ha sido mucha, no quiere unas nuevas elecciones y lo ha dejado claro en su primera comparecencia pública. También lo va a defender ante el comité federal. Lo que queda del PSOE sigue en talleres, recomponiéndose del paso de Sánchez, que por donde pasaba no volvía a crecer una tuerca. Ocurre con frecuencia entre las personas de buena fe y de mala cabeza. Por eso se recuerda tanto a André Gide, que no era un político, pero que opinaba que también en la política es preferible un malvado a un tonto, porque los malvados descansan y los tontos son vitalicios.

Ójala los inconcretos dioses que rigen la casualidad le conserven la calma al nuevo presidente del PSOE. Lo prioritario es juntar los pedazos de ese partido imprescindible y confirmar que es indestructible. Lo primero como siempre que se rompe la unidad es el intento de reconstruirla, pero no todos están deacuerdo con esa tarea de edificar sobre las ruinas. Podemos e IU amenazan a los socialistas con romper los pactos y llevarse las piezas. Pablo Iglesias ha calificado el debate de «crisis de régimen». Lo que más se lleva esta temporada es romper. Incluso la FAES se desvincula del PP. Cada vez hay menos gente en los talleres. A este paso, los jefes no van a tener a nadie a quien mandar y tendrán que ir ellos por el botijo y, de paso, por el agua.