La Rioja

El PP pretende incluir los Presupuestos en una negociación con el PSOE

Rajoy llegó ayer junto a Cospedal al Comité de Dirección del PP que acordó prudencia ante la crisis del PSOE; aun así, ensalzó en Twitter la «estabilidad, moderación, seguridad y confianza» de su equipo. :: efe
Rajoy llegó ayer junto a Cospedal al Comité de Dirección del PP que acordó prudencia ante la crisis del PSOE; aun así, ensalzó en Twitter la «estabilidad, moderación, seguridad y confianza» de su equipo. :: efe
  • Los populares buscarán garantizarse la estabilidad del futuro Gobierno sin necesidad de convocar unas nuevas elecciones

Madrid. Nadie compareció ayer en la sede nacional tras el encuentro del Comité de Dirección del PP. La cúpula del partido resolvió mantener un perfil bajo con el único objetivo de no torpedear la incipiente nueva oportunidad de formar gobierno que podría haber generado la crisis del PSOE. Los populares ven en la grieta que divide en dos al adversario una posible puerta para negociar la investidura de Mariano Rajoy y, dada la debilidad de los socialistas, intentar un acuerdo más amplio que garantice la gobernabilidad del próximo Ejecutivo sin necesidad de convocar otras elecciones.

La caída de Pedro Sánchez ha trastocado las posiciones de partida de las dos primeras fuerzas políticas. En el análisis de los populares, el mismo PSOE que estaba dispuesto a ir a unas terceras elecciones con la confianza de arañar votos a Podemos, hoy sopesa que las urnas puedan llegar a certificar su hundimiento. Y ese temor a una nueva convocatoria electoral sitúa a los socialistas en una posición, entienden fuentes del PP, más endeble y cercana a la de Ciudadanos.

Los dirigentes populares que tras la votación del 26 de junio atribuyeron, como Esperanza Aguirre, un poder «omnímodo» a Sánchez para condicionar la hoja de ruta del futuro Gobierno de Rajoy, sostienen ahora que el PSOE habría perdido la capacidad de plantear exigencias tan ambiciosas como las de entonces. Aun así, el entorno del presidente, que espera una señal de la gestora transitoria para sentarse a negociar la investidura, sigue dispuesto a realizar cesiones que puedan calmar las aguas de la militancia socialista.

Fuentes del Ejecutivo en funciones no se oponen, de entrada, a la revisión de la reforma laboral o de otras medidas aprobadas entre 2011 y 2015. Pero a cambio, el PP pretende no sólo que salga adelante la reelección de Rajoy, sino que el Gobierno pueda gozar de estabilidad durante, al menos, «los primeros meses» de su andadura para poner en marcha una legislatura «corta». «Mantenemos la misma posición de moderación, de petición de estabilidad», insistió ayer la vicepresidenta en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría.

Es por eso que los populares planean pedir al PSOE un apoyo a los Presupuestos Generales del Estado para 2017 y respaldo para cumplir la senda de déficit que establece Bruselas. Eso implicaría hacer partícipes a los socialistas del ajuste que sea necesario para asumir los compromisos con la UE.

La culpa

Ahora bien, de no aceptar la segunda fuerza política la contrapartida de las Cuentas, desde el Gobierno no contemplan la posibilidad de forzar otros comicios. En los despachos de la Moncloa desconocen las intenciones del PSOE, pero si la negociación llega a abrirse ven difícil bloquear el acuerdo sin que eso le pase factura a Rajoy en las urnas. El presidente, aseguran los suyos, no tiene miedo a afrontar unas elecciones en las que está convencido de que el PP saldría reforzado, pero sí a aparecer ante la opinión pública como el responsable de haber llevado a España de nuevo a votar. «Todo el mundo sabe que el PP no quiere que vayamos a terceras elecciones, vamos a ver qué es lo que tiene que decir el PSOE», se reafirmó la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal.

Por ahora, la interlocución con los socialistas no ha pasado de la llamadade Rajoy al responsable de la gestora, Javier Fernández, y de las conversaciones personales mantenidas en un segundo nivel. Y esos contactos no han esclarecido si los socialistas están dispuestos a una negociación clásica sobre un documento programático, si sólo barajan establecer líneas rojas para la legislatura o si propondrán algo hoy «impredecible».