La Rioja

La gestora del PSOE pondrá condiciones para permitir un Gobierno de Rajoy

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de Asturias Javier Fernández, y Pedro Sánchez en un acto de campaña en Gijón.  :: ELOY ALONSO / reuters
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de Asturias Javier Fernández, y Pedro Sánchez en un acto de campaña en Gijón. :: ELOY ALONSO / reuters
  • Los seguidores de Sánchez insisten en el no en la investidura y exigen que voten las bases si el partido quiere cambiar de posición

La gestora que dirigirá los designios del PSOE hasta el nuevo congreso federal pretende imponer condiciones a Mariano Rajoy para no vetar su investidura. La dirección en funciones, que preside Javier Fernández, no tomará la decisión sobre el sentido del voto de los diputados socialistas, esa tarea corresponde al Comité Federal, pero el planteamiento que llevará a ese organismo será que la abstención no salga gratis para el PP.

Cuando aún humean los restos de la feroz batalla del Comité Federal del sábado en la calle Ferraz, una de las razones del enfrentamiento, aunque no la principal, ya no está sobre la mesa. Nadie habla ya de formar un gobierno alternativo con Podemos y Ciudadanos como defendía el dimitido Pedro Sánchez. La encrucijada socialista ahora solo se bifurca en dos caminos: facilitar que gobierne Rajoy o terceras elecciones. Entre esas dos opciones, la repetición de los comicios, dicen todos los barones críticos, sería la peor porque el PSOE iría con toda seguridad a un desplome histórico tras el «espectáculo» de las últimas horas. En resumen, que si Rajoy necesita la abstención de los socialistas, el propio PSOE casi la necesita más.

El sector crítico ya pensaba antes de forzar la dimisión de Sánchez que la mejor alternativa para los socialistas era posibilitar la investidura de Rajoy mediante la abstención, aunque casi nadie lo haya dicho con claridad meridiana. Ahora buscan fórmulas para consumar este giro con el menor coste entre una militancia decantada en su mayoría por el no a Rajoy. Se trata de que las bases del partido digieran el volantazo con el menor trauma posible.

El Comité Federal que debata este asunto deberá por tanto aprobar la imposición de unas condiciones al PP para acabar con un bloqueo político que lleva camino de los diez meses. Pero los dirigentes socialistas que llevan ahora el timón saben que no pueden tensar la cuerda en exceso porque podría encontrarse con un portazo y elecciones.

La cabeza del líder del PP, por ejemplo, no entraría en el catálogo de demandas puesto que se toparía con la negativa cerrada de los populares. Las condiciones, según algunos dirigentes del sector crítico, deberían centrarse más bien en el terreno de las reformas legislativas. Incluso los cambios en la Constitución podrían ser un planteamiento inasumible para los populares habida cuenta del escaso entusiasmo que muestra Rajoy ante esta idea.

Pero antes de llegar a ese momento, los barones críticos tendrán que vencer las resistencias del sector 'sanchista' que desde hoy mismo recordaba que la postura oficial del PSOE, de acuerdo a la resolución adoptada en el Comité Federal del 28 de diciembre, es el no a Rajoy y al PP aunque tenga otro candidato. Eso, afirman, no ha cambiado con la dimisión del secretario general. Plantean incluso que un cambio de posición debe dirimirse mediante la votación de los militantes, no en un cónclave cerrado con 300 dirigentes como es el Comité Federal, aunque los estatutos del partido establezcan que este es el organismo que aprueba la política de pactos.

Disciplina de voto

Uno de los miembros de la gestora y fiel a Sánchez, el expresidente balear Francesc Antich, señaló ayer que si hay que cambiar el voto «se tendría que escuchar a la militancia». Otro de sus compañeros de dirección provisional, Francisco Ocón, hombre cercano al exsecretario de Organización César Luena, también se mostró contrario a una modificación del voto. Al igual que el secretario general del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca, que también pidió «el voto directo de la militancia» para aprobar el cambio en la investidura. Aunque la más radical fue la catalana Nuria Parlón, que disputa el liderazgo del PSC a Miquel Iceta y que amenazó con una ruptura de la disciplina de voto de los diputados de su partido si el PSOE vira hacia la abstención. «No queremos romper con el PSOE -avisó- pero no podemos permitir la abstención».

Pero incluso entre los críticos hay resistencia a variar de posición. El presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, uno de los barones del núcleo duro de la revuelta, defendió que los socialistas «no podemos ayudar» a que Rajoy siga en el Gobierno, aunque al mismo tiempo insistió en que el PSOE no puede permitirse unas terceras elecciones. También un portavoz de Emiliano García-Page, barón de Castilla-La Mancha y puntal crítico, aseguró que su federación defiende «el no a Rajoy». Álvaro Gutiérrez, secretario general del PSOE de Toledo, dijo además que es «mentira» que García-Page sea partidario de facilitar la investidura del líder del PP.

La presidenta de la Junta de Andalucía así como sus dirigentes más cercanos guardaron ayer silencio, aunque recordaron que la posición reiterada por Susana Díaz es que no puede haber terceras elecciones.