La Rioja

La oposición abronca al Gobierno por el plantón de De Guindos al Congreso

El banco azul del Gobierno completamente vacío, ayer, al comienzo del pleno, por el plantón al Congreso de De Guindos. :: Óscar del POZO
El banco azul del Gobierno completamente vacío, ayer, al comienzo del pleno, por el plantón al Congreso de De Guindos. :: Óscar del POZO
  • La mayoría de grupos reclama dimisiones en el Ejecutivo por haber intentado mandar a Soria al Banco Mundial y por «mentir» para justificarlo

El primer pleno de la legislatura comenzó ayer con un plantón del Gobierno al Congreso y con una bronca general de la oposición a Mariano Rajoy y sus ministros por ignorar el derecho y la obligación constitucional que tiene la Cámara baja a controlar y fiscalizar las decisiones del Ejecutivo.

«Desprecio a los diputados», «deterioro institucional», «ventajismo político», «negación de la democracia» o «Gobierno fantasma» fueron algunas de las críticas que uno tras otro lanzaron los portavoces de la oposición a un banco azul vacío, en el que se negó a sentarse el ministro de Economía, Luis de Guindos, pese a ser citado por el Congreso. El Ejecutivo justificó de nuevo su plantón porque considera que un Gobierno en funciones no puede ser controlado por un Congreso que no lo nombró.

El hemiciclo revivió por unos minutos la indignación expresada el pasado 19 de abril, en la pasada legislatura, cuando Rajoy y sus ministros ignoraron la convocatoria de la mayoría del Congreso de una sesión de control al Gobierno. Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de la oposición y la llevó, en una decisión inédita, a plantear un conflicto de atribuciones ante el Tribunal Constitucional, que la corte aún no ha resuelto y que podría no fallar antes del 31 de octubre, cuando el Rey puede que tenga que volver a disolver los Cortes por segunda vez este año ante la incapacidad de los partidos de investir un presidente. El Gobierno se agarra a la falta de sentencia para no ir al Congreso, motivo por el que varios grupos demandaron al Constitucional que acelere sus debates en un tema que ha desatado un grave conflicto institucional. En la práctica, el Congreso no controla al Ejecutivo desde hace casi un año.

El ministro estaba citado ayer para explicar en el pleno los motivos que llevaron al Gobierno a designar al exministro de Industria José Manuel Soria para ocupar una dirección ejecutiva del Banco Mundial, puesto al que el interesado renunció tras pedírselo el propio Rajoy tras ver la indignación de los partidos y la opinión pública por el nombramiento de alguien que tuvo que dimitir por no saber explicar por qué su nombre constaba en sociedades de paraísos fiscales y tras sufrir un amago de rebelión en las filas del propio PP.

Aroma preelectoral

La mayoría de los grupos, que ya escucharon las explicaciones de De Guindos sobre este asunto en la Comisión de Economía, donde sí terminó por comparecer el 13 de septiembre, acusaron al ministro y el Gobierno de «mentir» por defender que se trató de un nombramiento de tipo técnico para el que Soria tenía un perfil idóneo, cuando creen que no fue más que un pago político de consolación, y exigieron dimisiones en el Ejecutivo.

Los más duros fueron Pedro Azpiazu, del PNV, y Pablo Iglesias, de Podemos. El nacionalista pidió la dimisión de Rajoy por una designación «impresentable» y por la «ceguera política de un partido enfangado por la corrupción». «Ustedes mintieron», repitió en varias ocasiones el líder morado, tras argumentar que no fue más que una designación «a dedo» y preguntar sarcástico si el próximo nombramiento «para un puesto técnico» iba a ser para Rita Barberá.

El PSOE prefirió llevar la crítica a un terreno de aroma preelectoral cuando lo puso como ejemplo de que «el Gobierno del PP es malo para este país» pues «ofendió a la sociedad española» y mostró «su alejamiento del sentir mayoritario».

El PP, por contra, no vio más que teatro de la oposición en un asunto ya cerrado. Aprovechó para restregar a los socialistas su falta de unidad interna y les conminó a que si quieren ejercer la oposición y controlar al Gobierno «acaben con el bloqueo político».