La Rioja

Rajoy aguarda a que el PSOE resuelva su crisis y lleva al PP a un nuevo 'impasse'

Mariano Rajoy saluda a Alfonso Alonso en presencia de Alberto Núñez Feijóo, antes del Comité Ejecutivo del PP. :: J. P. GANDUl / efe
Mariano Rajoy saluda a Alfonso Alonso en presencia de Alberto Núñez Feijóo, antes del Comité Ejecutivo del PP. :: J. P. GANDUl / efe
  • El presidente, sin entender a su adversario, esperará para telefonear a Sánchez y volver a intentar formar Gobierno

Con el PSOE en punto de ebullición, Mariano Rajoy vuelve a colocar al PP en un compás de espera mientras los socialistas resuelven su crisis de liderazgo y aclaran sus pretensiones sobre la formación de Gobierno. En la sede nacional de la calle Génova los populares aceptaban ayer que no es tiempo ni para moverse ni para realizar grandes alharacas cuando la segunda fuerza política «se cuece» en su propia salsa. Reforzado su presidente gracias al resultado incontestable de Alberto Núñez Feijóo en Galicia, entienden que su papel esta semana debe ser el de mero espectador de lo que ocurre en casa del adversario. «En un día como el de hoy no parece que sea lo más razonable que yo descuelgue el teléfono», aclaró Rajoy sobre la posibilidad de retomar los contactos con Pedro Sánchez.

Durante estos cinco días hasta el Comité Federal de los socialistas del próximo sábado, en el PP se impone el perfil bajo. Mientras en privado dirigentes del partido admiten que con el actual líder del PSOE no hay pacto de gobierno o de investidura que valga, Rajoy prefiere no especular sobre la continuidad de Sánchez en su formación y garantiza que no «zascandileará».

Lo que toca, según el jefe del Ejecutivo en funciones, es seguir el transcurso de «los acontecimientos» y después, si es posible, perseverar en su fórmula de acuerdo con el PSOE para desbloquear la situación política y dar salida a la investidura. «No tengo ningún inconveniente en hablar con Pedro Sánchez ni con cualquiera, tengo la obligación de intentar formar gobierno y el PSOE es muy decisivo», insistió tras el Comité Ejecutivo Nacional del PP.

Su oferta sigue siendo la misma: la defenestrada gran coalición, un acuerdo para toda la legislatura o una abstención negociada para que su reelección sea posible en el Congreso. Pero esa propuesta se ve, además, reforzada después de que Podemos haya roto sus vínculos con los socialistas en Castilla-La Mancha y Extremadura. Rajoy vuelve a dar cobertura al PSOE, al que ofrece su mano tendida para no depender de la formación de Pablo Iglesias en ningún territorio. «Absolutamente -se reafirmó-, podríamos llegar a una suerte de entendimiento». Ese consenso debería extenderse, a su juicio, al ámbito nacional.

El PSOE es su única opción cuando en el PP entienden que la del PNV es una vía muerta, especialmente tras los comicios vascos que han arrojado un panorama en el que los nacionalistas podrán recurrir al PSE para gobernar. Aun así, Rajoy desconoce cuáles son los planes de Sánchez ni termina de entender su voluntad de negociar un gobierno alternativo al PP al tiempo que anuncia primarias para elegir al secretario general del PSOE. Si el 23 de octubre se vota al líder de los socialistas y el 31 se agota el plazo para formar Gobierno y se disuelven las Cortes, el presidente no vislumbra la hoja de ruta. «Tengo que pensar que algo tendrá pensado quien lo ha planteado -especuló-, es muy difícil hacer quinielas».

Por lo que pueda ocurrir, advierte de antemano sobre un pacto multipartito liderado por el PSOE que le arrebate la posibilidad de seguir en la Moncloa. «El Gobierno alternativo es posible con la aritmética -reconoce-, pero no con la razón y el respeto a la voluntad de los españoles».

«Suicidio colectivo»

La apelación de los dirigentes territoriales del PP fue más explícita. En plena euforia ante la mayoría absoluta de Feijóo y alentados por el retroceso de los socialistas, algunos de ellos tocaron la puerta de los barones del PSOE, a los que instaron a respetar el resultado de las urnas y gestionar el retroceso del partido tanto en Galicia como en el País Vasco. «Ha decidido morir matando y espero que dentro del PSOE haya voces con sentido común que frenen la política errática del señor Sánchez, que no está queriendo oír a los españoles», enfatizó la presidenta madrileña Cristina Cifuentes.

Del mismo modo, el jefe del Ejecutivo de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, reprochó que el líder de los socialistas se dedique «a complicarle la vida a su organización» no estando «a la altura del gran partido político que preside». El más incisivo, Feijóo, recordó al PSOE el riesgo de unos nuevos comicios en los que no estaría garantizado que Sánchez pudiese frenar el declive y el «suicidio colectivo» de su formación. Nadie se atrevió a pronosticar que la crisis de la segunda fuerza política acabe permitiendo un Gobierno del PP antes de concluya octubre.