La Rioja

El PNV tendría mayoría con el PSE

  • El Parlamento de Vitoria se constituirá con una abrumadora mayoría en favor de la consulta y del derecho a decidir

  • Bildu gana el pulso por la segunda plaza a Podemos gracias a su gran ventaja en Guipúzcoa

Madrid. El PNV logró ayer una victoria rotunda. Iñigo Urkullu, con 29 escaños y un 37,6% de los votos, mejora su representación, tiene asegurada la investidura con los únicos votos de su partido y resiste sin desgaste la irrupción de los partidos emergentes, pese a estar al frente del Ejecutivo vasco durante los últimos años de la crisis económica.

Los nacionalistas, con dos escaños y tres puntos de voto más que en 2012, le dieron la vuelta al resultado de los elecciones generales del pasado 26 de junio cuando Podemos los barrió en las tres provincias vascas. El PNV mejoró en trece puntos con respecto a los recientes comicios nacionales y sacó a los de Pablo Iglesias -liderados en Euskadi por Pili Zabala- quince puntos, los mismos que las listas de la formación morada cayeron en las autonómicas con respecto al magnífico resultado de junio.

Urkullu será lehendakari -la única alianza potencial en su contra, Bildu y Podemos, suma un escaño menos- y además tiene en su mano alcanzar la mayoría absoluta para gobernar sin sobresaltos con un pacto con cualquiera de los otros cuatro partidos. De hecho, anoche avanzó que «dialogará» con todos los partidos para dar «estabilidad y fortaleza» a su Gobierno.

Los peneuvistas no han ocultado en la campaña que su preferencia de socio -de legislatura o de gobierno- es el PSE, que ya fue su aliado principal en esta legislatura y que es su socio en las tres diputaciones vascas y en los principales ayuntamientos. Ambos suman 38 escaños, que es justo la mayoría absoluta.

Si el gran vencedor de los comicios vascos fue el PNV, la segunda sede con mayor alborozo fue la EH Bildu, que ganó de calle a Elkarrekin Podemos su pulso por la segunda plaza, al sacarle seis escaños y siete puntos de ventaja. La clave de la conversión de Bildu en jefe de la oposición estuvo en su bastión guipuzcoano, donde aventajó a los de Iglesias en cinco escaños y los dobló en votos. Los abertzales se vieron beneficiados por la polémica inhabilitación de Arnaldo Otegi y lo celebraron pese a perder cuatro escaños y cuatro puntos con respecto a 2012.

Podemos irrumpió como tercera fuerza en Euskadi en su primer intento, destrozó los graneros del PSE y le dio un claro toque de atención a Bildu. No obstante, el resultado fue agridulce porque comprobaron que la mitad de los votos de las generales en el País Vasco eran prestados.

El gran perdedor de la noche fue el PSE, que a duras penas igualó su peor resultado histórico en Euskadi. Sus nueve escaños, siete menos que hace cuatro años, solo los obtuvo en 1980, en las primeras autonómicas, pero incluso entonces tuvo dos puntos de voto más que hoy.

El PP tuvo un leve descenso -cae un asiento en la Cámara de Vitoria-, pero salvó los muebles gracias a Álava, donde logró cinco de sus nueve escaños. No obstante, si el PNV pacta con el PSE su papel será prácticamente irrelevante. Ciudadanos fracasó en el primer intento y se quedó fuera del Parlamento.

La nueva Cámara vasca, en una legislatura en la que el PNV aspira a aprobar un «nuevo estatus» para Euskadi, se constituirá en las próximas semanas con una mayoría abrumadura favorable al derecho a decidir y a reclamar al Estado una consulta pactada para lograr una «soberanía compartida». PNV, Bildu y Podemos suman 57 de los 75 escaños, el 76% de los del Parlamento vasco.