La Rioja

El descenso a los infiernos de la abogada estrella del caso Nóos

Virginia López-Negrete, abogada de Manos Limpias.
Virginia López-Negrete, abogada de Manos Limpias. / Gerard Julien (Afp)
  • 46 mails hicieron que el juez Pedraz cambiara de opinión e imputara a López Negrete por haber cooperado con la trama chantajista de Ausbanc

  • La abogada esta citada este martes a declarar en la Audiencia Nacional

Era la abogada más mediática del juicio más mediático. El proceso soñado por cualquier letrado. En enero llegó a la Audiencia Provincial de Palma con la aureola de haber sido la abogada que -en enfrentándose a la mismísima Casa Real, a la Fiscalía y a la Agencia Tributaria- había conseguido ella sola sentar en el banquillo de los acusados a la infanta Cristina, a la hermana del jefe del Estado. Pero ocho meses su situación es totalmente diferente. Ahora es ella, Virginia López-Negrete, la que está contra las cuerdas y con graves problemas con la justicia.

La letrada de Manos Limpias vuelve a los tribunales este martes. Pero esta vez no a los juzgados de Palma que le sirvieron de trampolín, sino a la madrileña Audiencia Nacional. Y esta vez no será ella la que acuse, sino la acusada. La estrella de López-Negrete se ha apagado y ha comenzado su particular descenso a los infiernos. ¿Qué ha ocurrido en este tiempo? ¿Por qué al final el juez Santiago Pedraz le ha imputado cuando en principio la mantuvo al margen?

Virginia López-Negrete pareció, en un primer momento, salvarse de la debacle que supuso a mediados del pasado abril la desarticulación de la trama extorsionadora Ausbanc-Manos Limpias, que supuestamente dirigían los líderes de ambos colectivos, Luis Pineda y Miguel Bernad, respectivamente. La primera y más impactante acusación que la Unidad Contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía lanzó contra Pineda, Bernad y el resto de los detenidos e investigados (entre los que no se encontraba López-Negrete) era que habían participado en un intento de chantaje a Cristina de Borbón, a la que habían ofrecido sacar del banquillo a cambio de tres millones de euros.

La acusación contra Pineda y Bernad (ambos todavía encarcelados) era gravísima, pero las pruebas eran contundentes. La Policía había intervenido durante semanas los teléfonos de ambos y otros implicados y de aquellas conversaciones se infería, con bastante claridad, el intento de chantaje a la exduquesa, según entendieron los investigadores y corroboró posteriormente la Fiscalía y el propio juez.

“¡Hay que anularla!”

Pero en esos pinchazos no había ni una sola conversación que apuntara la connivencia de López-Negrete en la maniobra para sacar a la infanta del banquillo a cambio de dinero. Es más, en esas intervenciones telefónicas (que databan todas de principios de este año) el propio Luis Pineda hablaba despectivamente de la abogada del caso Nóos. «¡No se le puede dejar un minuto de gloria, hay que anularla!». “¡No dejéis opción a que la tonta esta ocupe el espacio que no le corresponde!” fueron algunos de sus comentarios a sus acólitos.

Aquellas duras palabras de Pineda contra la abogada hicieron pensar, en un principio, a los investigadores que López-Negrete nunca había tenido nada que ver con el chantaje a la hermana del Rey. Es más, que incluso, aunque Bernad se hubiese plegado a la trama de Ausbanc, la abogada mantenía una tensa relación con Pineda justamente por no haber tragado con las extorsiones de Pineda. Así las cosas, López-Negrete pudo concluir en junio el juicio del ‘caso Nóos’ y leer su escrito de conclusiones finales que dejaba -ahora sí definitivamente- la suerte de la hermana del jefe del Estado en manos del tribunal y su sentencia.

Pero todo cambió días después del final del juicio cuando los funcionarios de la UDEF empezaron a estudiar el contenido de la ingente documentación de la que se incautaron en abril en la sede de Manos Limpias y, sobre todo en la de Ausbanc. Allí, en el cuartel general de Pineda en la calle Marqués de Urquijo 44 de Madrid, los agentes se hicieron con los servidores de los ordenadores del emporio de Luis Pineda. Y comenzó el calvario de López Negrete.

Efectivamente, la abogada mantenía en los últimos tiempos una malísima relación con Pineda y los suyos, por lo que no había entrado en la maniobra para chantajear a la infanta que había surgido a solo a finales de 2015. Pero no siempre las cosas habían estado tan mal entre la letrada y la red de extorsionadores. Un total de 46 mails -más antiguos que los pinchazos telefónicos- revelaban otra verdad que López-Negrete, desde que estalló el escándalo, se había esmerado en ocultar: entre diciembre de 2012 y junio de 2013 sí que había sido, aparentemente, un eslabón más de la maquinaría de Luis Pineda. Luego, la relación se había roto por una razón que los investigadores no han descubierto.

Esos correos electrónicos apuntan, con poco género de dudas, que López-Negrete sí que colaboró con Ausbanc en los chantajes al BBVA; a Miguel Blesa y Caja Madrid, a los exgobernadores del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Jaime Caruana; o a Telefónica, además de otros asuntos judiciales de menor entidad.

En esos mails, a los que ha tenido acceso este periódico, la letrada muestra una gran cercanía con el jefe de la trama chantajista. “Un besito, llámame para lo que sea”, le escribió en febrero de 2013, a cuenta del intento de López-Negrete por volver a imputar en el caso Nóos al director de Reputación Corporativa del BBVA, Antonio Ballabriga.

Sin duda el asunto del BBVA es el que más salpica a López Negrete, quien incluso el 15 de marzo de 2013 llegó a tomar la palabra en una Junta General del banco para pedir responsabilidades sobre Ballabriga, en una intervención que el propio Luis Pineda aplaudió en las redes sociales.

Intensísimo

Antes de que la abogada reventara aquella junta el tráfico de mails entre Pineda y sus acólitos, por una parte, y López-Negrete había sido intensísimo. La abogada pasó al presidente de Ausbanc documentos del ‘caso Nóos’ para buscar la fórmula para acorralar a Ballabriga. Le filtró los correos electrónicos que estaba aireando Diego Torres para que buscara munición contra el banco. E, incluso, llegó a enviarle borradores de escritos que iba a presentar al juzgado contra el directivo del BBVA para que Pineda los enriqueciera con más datos sobre el eximputado. Tras la Junta General –revelan los mails- López-Negrete acudió a una reunión el 19 de marzo de 2013 con la cúpula de la trama extorsionadora con un orden del día claro: “actuaciones posteriores a la Junta de Accionistas del BBVA”.

Tras la junta se sucedieron hasta junio de ese año los mails para comidas o reuniones juntos y continuaron los mensajes cruzados a la búsqueda de material contra el BBVA en Nóos, esta vez a cuenta de la declaración de un supuesto testigo arrepentido.

Pero los mail revelan más. Apuntan a que la relación entre la ahora imputada y el jefe extorsionador nació en diciembre de 2012 a cuenta del caso Blesa. Manos Limpias era acusación popular y Luis Pineda fue el abogado en ese proceso del pseudosindicato. Desde las oficinas de Ausbanc se le remitieron a López-Negrete documentos relacionados con esta cuita judicial, que estaba dirigiendo Pineda. Incluso otros mails revelan que acudió (en enero de 2013) a reuniones de preparación de interrogatorios de testigos claves de esta investigación contra Miguel Blesa.

Desde que en abril estallara el escándalo, López-Negrete se ha desvinculado por completo de la trama, hasta el punto de hablar de Manos Limpias como “mi cliente” cuando hasta entonces se había presentado siempre como “directora jurídica” del pseudosindicato. Ha sostenido que su relación con Pineda fue meramente circunstancial por el ‘caso Blesa’ y ha venido negando haber colaborado jamás con el líder de Ausbanc.

Los 46 mails que la UDEF entregó al juez Santiago Pedraz y que hicieron que el magistrado cambiara de opinión y terminara por imputarla apuntan a otra realidad.