La Rioja

Ningún partido se siente aludido por el emplazamiento del Rey al diálogo

Felipe IV, durante su intervención ante el plenario de la 71 edición de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. :: Sergio Barrenechea / Efe
Felipe IV, durante su intervención ante el plenario de la 71 edición de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. :: Sergio Barrenechea / Efe
  • Todos ven un mensaje para los demás y mantienen los vetos que impiden desde hace nueve meses que se forme Gobierno

Ningún partido se sintió ayer aludido por el emplazamiento al diálogo para terminar con el bloqueo político que el Rey les dirigió ayer desde la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas, donde mostró ante los líderes mundiales su confianza en que el país sabrá superar estos «tiempos difíciles».

Todos, salvo Unidos Podemos, que restó relevancia al discurso de Felipe VI, se mostraron conformes con el mensaje del jefe del Estado de que «las diferencias se resuelven con voluntad de acuerdo», pero tanto PP como PSOE y Ciudadanos interpretaron que el llamamiento iba dirigido a los demás porque en cada caso respectivo consideran que hacen todo lo que esté en su mano para que España tenga Ejecutivo y que son otros los que mantienen el bloqueo y abocarán al país a unas terceras elecciones en diciembre si no hay investidura para el 31 de octubre.

Como destacaron tanto PP como PSOE, el emplazamiento del Rey al diálogo es casi idéntico al que realizó el 5 de septiembre, tras conocer oficialmente por la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el fracaso del intento de investidura de Mariano Rajoy, y cuando el Monarca renunció «por el momento» a realizar nuevas rondas con los partidos hasta saber si eran capaces de modificar sus posiciones y alcanzar acuerdos. Lo que no dijeron ni una ni otra formación es que lo que hizo ese día Felipe VI fue reiterar de manera literal el llamamiento que ya realizó en tal sentido en su discurso de Nochebuena de 2015, cuatro días después de las elecciones generales, que no ha logrado que nadie lleve a la práctica.

El resultado, en todo caso, fue que las palabras del jefe del Estado, como ocurrió en Nochebuena y el 5 de septiembre, se escucharon con respeto, pero no movieron un milímetro la posición de ninguno de los partidos, que mantienen los mismos vetos y líneas rojas que desde hace nueve meses encorsetan a un Ejecutivo limitado y en funciones.

El actual enconamiento de posiciones y la posibilidad de que las Cortes tengan que volver a disolverse son tan reales que tampoco nadie se atrevió pronosticar si el Rey convocará a los partidos a una nueva ronda de consultas tras las elecciones vascas y gallegas del domingo, que no está asegurada si antes Pastor no le comunica que existe un candidato a la Presidencia del Gobierno con votos para superar la investidura.

Para los populares no hay duda de que el principal destinatario del aviso del Rey es el PSOE y más en concreto su secretario general, Pedro Sánchez, que se niega a reconocer que debe dejar gobernar con una abstención a Rajoy porque ha ganado las elecciones, tiene además un pacto que suma 170 escaños con Ciudadanos y Coalición Canaria y que está abierto a hacerle concesiones.

El portavoz popular, Rafael Hernando, redujo todo el problema al intento de Sánchez de mantenerse en la secretaría general, de la que los barones críticos quieren descabalgarle desde hace meses, y de seguir recurriendo a las urnas hasta que logre un resultado que lo asiente en el cargo. Hernando adelantó que el PP volverá a llamar a Sánchez para que cambie su posición, pero que el líder socialista «debe dejar de pensar por una vez en su propio empleo y preocuparse por el resto de los españoles». «Está convirtiendo -dijo- un asunto personal en un problema para 46 millones de españoles».

Contactos

Antonio Hernando, su homólogo socialista, aseguró que el PSOE practica el diálogo que pide el Rey y anunció que Sánchez retomará el lunes los contactos iniciados hace dos semanas para explorar la posibilidad de impulsar un Gobierno «de cambio» presidido por él y apoyado por Podemos y Ciudadanos. Los socialistas defienden que si el intento fracasa será por el veto cruzado de podemistas y liberales.

El líder de Ciudadanos, que aseguró que suscribe el discurso de Felipe VI «al cien por cien», comentó que «imagino que le pide a los que no se hablan que se hablen», en referencia directa a PP y PSOE. Albert Rivera defendió que, de hecho, Ciudadanos desde enero pasado no hace sino cumplir con los deseos del Monarca, emplear el diálogo para cerrar acuerdos de investidura, primero con Pedro Sánchez y después con Mariano Rajoy.

El problema, indicó Rivera, es que populares y socialistas «se dan la espalda» y bloquean las instituciones. El presidente de la formación liberal no ve más posibilidad de evitar unas terceras elecciones en diciembre que los socialistas, a cambio de alguna concesión, acepte facilitar un Gobierno en minoría del PP. Él, dio a entender, ya no estará dispuesto a apoyar otra fórmula y dirá 'no' a Sánchez si le llama para facilitar un acuerdo en el que también quiere incluir a Podemos.

Unidos Podemos también se presentó abierto al diálogo, pero solo para conformar un Gobierno con el PSOE, pacto del que excluye a Ciudadanos por ser «la filial del PP». Eso sí, los de Pablo Iglesias estarían dispuestos a buscar apoyos en todos los grupos parlamentarios, incluida la abstención de Ciudadanos, para poder sacar adelante ese Ejecutivo para el que solo salen las cuentas si recibe el 'sí' del PNV y de los independentistas catalanes, ya que Rivera lo rechazará.